Dos modelos de políticas sociales

 

Contrastó y defendió estrategia inclusiva

 

 

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, rechazó el concepto de “clientelismo” esbozado por la diputada interpelante y repasó las diferentes políticas sociales que se desarrollan desde 2005 en el marco de un modelo de estrategia incluyente. Defendió el gasto social y sostuvo que solamente hay distribución cuando se aplican políticas públicas activas que colocan el foco en las personas más vulnerables.

En su alocución en la Cámara de Representantes, el ministro Daniel Olesker subrayó que existen dos modelos de desarrollo en la historia reciente del país. El primero, comenzó en la década de los 70 y continuó a través de las políticas neoliberales en la década del 90. El segundo modelo define una estrategia incluyente iniciada en 2005.

Olesker rechazó el concepto de “clientelismo” utilizado por la diputada interpelante y subrayó que las políticas sociales que desarrolla el MIDES desde 2005 procuran la atención a las personas más vulnerables.

Indicó que en siete años se crearon 300.000 empleos, con salarios que aumentan año a año. En 2005 había 700.000 puestos cotizantes en la seguridad social, mientras que en 2011 se registraron 1.400.000. Asimismo, se registró una disminución de la pobreza e indigencia y el Índice Gini, que muestra la brecha de desigualdad, es el más bajo de América Latina. A su vez, dijo que un informe de CEPAL considera a 2010 como el año con menor pobreza en los últimos 50 años de Uruguay.

Olesker agregó que una política social no se hace con discursos o buenas intenciones, sino que se forma con diseños y con presupuesto. Indicó que el MIDES cuenta con diversos programas diseñados estratégicamente, con el objetivo de resolver los problemas de los sectores sociales más necesitados.

Para la medición de la población vulnerable en situaciones de indigencia, se creó un índice que contempla las carencias críticas y que tiene un abordaje multidimensional de la pobreza, tomando aspectos que hacen a la calidad de la vivienda, los servicios y las necesidades básicas insatisfechas. Aclaró que el estudio de este índice lo realiza un instituto autónomo para darle garantías en su ejecución.

Inversión en la sociedad

En relación al gasto público social, Olesker indicó que la inversión social, tomada en millones de pesos constantes, en 1989 era de 80.000; en 1994 era 100.000; en 1999 era 120.000; en 2004 bajó a 90.000 millones y hoy es 200.000 millones. Aclaró que el 70% de ese gasto se emplea en salarios y jubilaciones mientras que las transferencias ascienden a 4.000 millones de pesos constantes, representando un 2% del gasto social total.

A su vez, desmintió la falta de análisis y aclaró que se prioriza la evaluación de todos los programas antes, durante y luego de su ejecución. Sostuvo que esta evaluación por procesos permite generar un vínculo directo entre el evaluador y el gestor de la política. Al no centrase en resultados o impactos, permite corregir el programa en el proceso, brindando mayor flexibilidad.

Programas sociales

El titular del MIDES se refirió a los diferentes programas que desarrolla su cartera y subrayó que es un error pensar que el Programa de Atención a la Situación de Calle funciona solamente en invierno, sino que es en esa época donde se intensifica más el trabajo realizado durante todo el año. “Aún no empezó el plan invierno y hay 600 personas en refugios diurnos y nocturnos”, aclaró Olesker. Este invierno habrá 1.565 cupos en 31 centros, con un presupuesto total de 180 millones de pesos”, precisó el jerarca.

Asimismo, dijo que se realizó una evaluación positiva sobre la Tarjeta Uruguay Social, la cual permitió actualizar el uso de la canasta del INDA y facilitó la formalización de comercios interesados en su utilización. Explicó que a marzo de 2011 el valor de esta transferencia era de 600 pesos para quien tuviera un menor a cargo y el tope es de 1.500 pesos para quien tiene cuatro menores a cargo. Afirmó que el 73% se utiliza en gastos de alimentación, el 20.7% en higiene y el resto en otros artículos.

Olesker enfatizó que la lógica de los programas de educación sigue los trayectos desde las primeras infancias hasta el bachillerato. En tal sentido, citó el Proyecto Interin ejecutado por MIDES, INAU, INFAMILIA y ASSE, con evaluaciones realizadas desde el 2009 y también por otros organismos. La cobertura llega a 507 niños de Montevideo y Canelones. El 55% recibe tratamiento y el 75% aprueba el año escolar.

Maestros Comunitarios tiene 17.000 escolares con 80% de aprobación de cursos en 334 escuelas, con un reconocimiento de UNICEF que solicitó incorporar el programa en otros países. En la misma línea, Aulas Comunitarias involucra a 3.254 adolescentes con nivel de aprobación del primer año del Ciclo Básico del 60%. Asimismo, Formación Profesional Básica entre UTU y MIDES, incorporó a 7.000 adolescentes, de los cuales el 72% aprobó el primer semestre.

Ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker

Quienes reciben transferencias trabajan, estudian y se formalizan

“Lo que nosotros hicimos fue mostrar que por fin hay un gobierno que se acordó que la gente importaba”, concluyó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker tras su interpelación en la que remarcó la existencia de dos modelos opuestos: el actual y “el de los 90”. “Los que reciben transferencias, las reciben porque el neoliberalismo los excluyó y marginó, pero además trabajan, estudian y se formalizan” indicó el jerarca.

Al finalizar su interpelación en Cámara de Diputados, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, brindó una declaración a los medios de comunicación, el miércoles 16 de mayo.

El jerarca sostuvo que la diputada interpelante, Ana Lía Piñeyrúa, mantuvo una sola continuidad en su presentación, que fue la idea de que “la gente es vaga y no trabaja, y que lo que generamos con las transferencias es un ejército de dependientes que lo único que persigue es tenerlos cautivos para que voten”.

Modelos opuestos

En su exposición de unas tres horas, Olesker transmitió tres ideas centrales. Primero, que no hay una discusión puntual de una prestación, sino que se enfrentan dos modelos de desarrollo, dos visiones de la sociedad.

Según el ministro, uno de los modelos consiste en creer que el mercado resuelve todo y que la gente debe “matarse” por sus propios recursos y el Estado debe ser prescindente, desertor, neoliberal y excluyente. Consideró que este modelo predominó en la década de 1990. “Los recordamos permanentemente, porque son los años 90 los que nuestra gente no puede olvidar, la memoria histórica de aquellos años que perdimos ingresos, salarios, derechos y que excluimos. Los jóvenes que no estudian ni trabajan hoy son los niños que nacieron en aquellos terribles años 90”, argumentó.

El otro modelo, según la reflexión de Olesker, es el actual, de inclusión, que prioriza la política social. “Hubo muchas falsedades, por ejemplo que aumentaron los jóvenes que no estudian ni trabajan, sin embargo su cifra se redujo”, aclaró. “Hace días que viene diciendo —Piñeyrúa— por los medios que el gasto público social más alto de la historia del país moderno fue el de 1994. Si hubiera sido así, hubiera sido electoralismo, porque el gasto público no puede aumentar en un año electoral. Pero no fue así, es el más bajo de los últimos años. El gasto social del promedio del gobierno frenteamplista 2010-2011 es el doble que el gasto público social de 1994”, sostuvo.

Las transferencias

El segundo tema que expuso consistió en un repaso acerca de los distintos programas sociales. Demostró que las transferencias tienen vínculo con la educación, y que los programas de educación tienen vínculo con el trabajo; que quienes participan en Uruguay Trabaja acceden a cooperativas sociales y que los que concurren a un centro de Formación Profesional Básica en la UTU obtienen trabajo. “La idea de que la transferencia va solita, da réditos electorales, pero es falsa, falsa totalmente”, indicó.

El tercer ítem que expuso fue que si bien aumentaron las transferencias monetarias a las familias del primer ventil de ingresos —quienes integran, en la división de la sociedad en veinte segmentos según sus ingresos, el de menor cantidad de dinero, un 5% de la población—, creció en este sector un 70% los ingresos por trabajo, aumentó 5% la tasa de empleo y bajó 9% la tasa de desempleo, “lo que demuestra que trabajan”, explicó. Asimismo, recordó que creció entre 1 y 8% la asistencia a los centros educativos, según las edades. El jerarca también aseguró que estos indicadores dejan de lado “la tesis de que las transferencias socavan la moral de los uruguayos y generan un ‘ejército de vagos’”.

“Los que reciben transferencias, las reciben porque el neoliberalismo los excluyó y marginó, pero además trabajan, estudian y se formalizan”, expresó Olesker quien concluyó su declaración diciendo: “Lo que nosotros hicimos, nosotros, el ministerio, con todo el equipo que acá vino a trabajar, con todos los legisladores de la Bancada, es mostrar que por fin hay un gobierno que se acordó de que la gente importa”.

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