Y quieren sacar un clavo con un caño teniendo una tenaza a mano…

Publicado: octubre 5, 2014 en Agricultura, Comunicación, Datos, Economía, Educación, Interior nacional, Medioambiente, Mides, Opinión, Política, Seguridad social, Subsidios, Vivienda

EN EL URUGUAY PROFUNDO, en poblados de pocos habitantes, existe población bajo la línea de pobreza   incapaz   de insertarse en una economía  demandante.

Estos programas merecen instrumentos   que concentren sus esfuerzos institucionales en los múltiples objetivos que definen la acción o bien justifican el esfuerzo de la sociedad en su financiamiento. El Instituto Plan Agropecuario es una histórica institución cuyo objetivo es la extensión y difusión de tecnologías para la producción ganadera y los recursos productivos involucrados en la misma (atender otros rubros quedó hace ya tiempo fuera de sus objetivos). Tiene un destacado equipo técnico y sus trabajos, estudios, informes, son de referencia obligada. Sin embargo se debate en una lucha existencial con un presupuesto menguado que a duras penas le permite sobrevivir. Aún así se las ingenia para realizar valorados cursos para trabajadores rurales e incluso productores o aprendices de tales que han tenido la bendición de incorporarse a la actividad. No parece razonable exigirle atender programas de asistencia social dirigido a poblaciones con las carencias que definimos anteriormente. Más aún, las características de estos enclaves de pobreza hacen que no necesariamente los programas de capacitación del IPA puedan ser aprovechados, aún cuando sería la única actividad utilizable por un programa como el que propone el MIDES.

 

Si no parece razonable que se incluyan en el IPA objetivos para los que nos está diseñado ni para los que cuenta con financiamiento, menos aún parece razonable involucrar al INIA en un programa de este tipo. La investigación agropecuaria en nuestro país ha encontrado una forma de financiamiento que resulta modelo para otros países, dónde el sector productivo participa en igualdad de condiciones con el Estado. Nunca mejor justificado, desde que los beneficios de invertir en innovación y desarrollo en la producción primaria luego son aprovechados por toda la economía en su conjunto. Con el auge del agro negocio este sistema está pletórico de recursos financieros, pero está más exigido que nunca en una carrera sin renunciamientos detrás de la excelencia técnica. Es claramente un instrumento para el desarrollo económico, a partir del cual luego la sociedad tendrá los recursos para invertir en programas de corte social como el que propone el MIDES. Pero creer que la investigación agropecuaria permitirá encontrar soluciones productivas para aquellos muy pequeños productores, o más bien campesinos (término que no es utilizado en nuestro país pero que bien define al productor de subsistencia) es absolutamente antojadizo y voluntarista. Salvo que el MIDES esté tras los fondos del INIA y no sus competencias institucionales. Si esto último fuera así se olvidaron de incluir a INAC en los convenios…

 

Sin embargo hay un poderoso instrumento cuya razón de ser y objetivos coinciden con el programa que propone el MIDES. El Instituto Nacional de Empleo y Formación Obrero Profesional (INEFOP) administra los recursos que todos los trabajadores aportan mediante una quita del 0,125% de sus ingresos. Entre los objetivos definidos en su misión está establecido que deberá atender los intereses de los sectores de mayor vulnerabilidad frente a la desocupación. No obstante su participación promoviendo programas de capacitación en el medio rural, acordes a las necesidades del mismo, ha sido menor, al punto de merecer muy fuertes críticas desde distintos ámbitos de las instituciones oficiales vinculadas al agro. Acaso algunas acciones con el Secretariado Uruguayo de la Lana, el propio Plan Agropecuario y muy poco más.

Su pobre ejecución está patéticamente documentada por el uso de sus recursos financieros. Este instituto descanse hoy sobre un poderoso colchón cuyas últimas versiones indican que supera los cien millones de dólares. En su incapacidad para ejecutarlos es público y conocido que convocó recientemente a una licitación de corredores de bolsa para colocar una cifra del entorno de los 50 millones de dólares en el mercado financiero. Resulta surrealista que los aportes tomados de los sueldos de los trabajadores uruguayos con el objetivo de promover la capacitación y el empleo para quienes sufren las dificultades de la inserción laboral, terminen en el circuito financiero. Sin embargo nunca escuchamos críticas del PIT CNT al respecto, que bien al tanto están desde que participan de la dirección del INEFOP.

 

No se trata de invalidar el esfuerzo que propone el MIDES con acciones dirigidas a los bolsones de pobreza que aún existen en el medio rural, por el contrario, lo aplaudimos. Pero que utilicen los instrumentos indicados para ello, que los tienen a mano y con recursos abundantes, evitando distracciones en sus objetivos a institutos que de por sí tienen fuertes exigencias en otras áreas.

Es algo así como querer sacar un clavo con una llave de caño teniendo una tenaza a mano…

Por Tomás Laguna

correodelosviernes.com.uy

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