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LOS POPULISTAS DECIDEN IGNORAR
7 lógicas de la economía humana:

1. La gente libre no es igual más que ante la ley. Y para hacer que la gente sea igual, la ley tiene que prohibirles ser
Libres.

2. Aquello que te pertenece, lo cuidas con más dedicación. Aquello que no pertenece a nadie, o que pertenece a “todos” tiende a caer en descuidos sin reparo.

3. Las políticas económicas más justas son las que se hacen pensando en todos y Todos somos consumidores. Por eso las decisiones económicas más coherentes requieren que consideremos efectos de largo plazo y a todas las personas, en vez de considerar efectos de corto plazo que solo consideran a pocas personas.

4. Si incentivas algo, obtendrás más de ese algo, (Educación) si desincentivas algo, obtendrás menos de ese algo. (Corrupción)

5. Nadie gasta el dinero de alguien más con el mismo cuidado con el que gasta el propio.

6. El gobierno no puede darte nada que primero no le haya quitado a alguien más, y un gobierno que es lo suficientemente grande como para darte “todo” lo que quieres, también es suficientemente grande como para quitarte todo lo que ya tienes. Un gobierno hará todo lo posible para hacerte creer que a ti nunca te quitará nada. Y eso requiere mantenerte en la pobreza

7. La libertad hace toda la diferencia en este mundo! Hace al hombre responsable de las consecuencias que conlleva. las decisiones que a diario elige. Y una sociedad llena de individuos responsables, es la única sociedad que puede ser justa.

Fuente: FEE Fundacion para la Educación Económica.

Hay que mostrar que a la mitad del país NOS PREOCUPAN SERIAMENTE estos 20 puntos:

1. La inflación que niega y disfraza siendo el principal impuesto a los pobres.

2. El déficit generado por un gasto excesivo e ineficiente

3. La deuda externa que sigue creciendo, aun cuando se tuvo la mejor década económica de la historia, y que pagarán nuestros hijos y nietos.

4. Las rapiñas, los asesinatos, ajuste de cuentas, las mafias de la droga, los hurtos, los presos que se sueltan, las pedreas contra ómnibus, las muertes evitables en las rutas, los tiroteos cada vez más comunes, la inseguridad espantosa que sufre la gente.

5. que se proponga que las mismas autoridades del Ministerio del Interior sigan arrogantes en sus cargos

6. que debemos esperar muchas semanas para ser vistos por un especialista médico

7. que haya gente muriendo en la puerta de los hospitales y corrupción en el área de la salud.

8. Que nuestros hijos salgan de la educación pública sin saber leer y que en su futuro no sean aptos para ningún buen trabajo siguiendo igualando para abajo, pues son votos seguros.

9. Que nuestros hijos vean normal el consumo de marihuana y que combatimos menos a este flagelo que al consumo del tabaco.

10. Que rechazamos la arrogancia de un ex ministro procesado encabezando una lista a diputados para poder zafar de la justicia.

11. Que el vicepresidente haya fundido ANCAP

12. Que el Presidente sea un comediante internacional incapaz de atraer una sola y concreta inversión.

13. Que la infraestructura física esté en un estado de decadencia total y la única obra mostrable del Ministerio de Transporte sea el nuevo despacho de su ministro

14. Que el país esté de rodillas ante la prepotencia de Argentina y la indiferencia de Brasil.

15. Que los cancilleres estén mas preocupados por su agenda personal y su consecuente demagogia que por los verdades intereses nacionales.

16. Que se ponga a la política por encima del derecho, no se respete la división de poderes y el estado de derecho se continúe erosionando.

17. Que la pequeña mafia comunista maneje a su gusto y conveniencia al movimiento sindical

18. Que la central sindical haga votar con prepotencia fascista a los parlamentarios, lo que a ellos se les antoja.

19. Que el crecimiento de los asentamientos y la marginalidad no hayan parado en un supuesto gobierno progresista.

20. Que la pobreza no haya disminuido, y solo se la haya maquillado estadísticamente.

NOS PREOCUPA TODO ESTO Y LO MANIFESTAMOS

EL PARTIDO COMUNISTA NO VOTA A CORRUPTOS
11 razones del PCU para no votar a Tabaré Vázquez

Un conspicuo miembro del Partido Comunista Uruguayo (PCU), José Luis Perera explica los motivos por los cuales no votaría la candidatura del Dr. Vázquez y afirma no admitir que “Mónica Xavier decida por mí y por todos los frenteamplistas quien será el candidato”.

Vale la pena adentrarse en los vericuetos del pensamiento de un correligionario de Eduardo Lorier, de la “heladera” Ana Olivera, de Juan Castillo y de Jorge Venegas; que asegura pese a todo ser frenteamplista y que titula su nota “Algunas razones por las que no votaría nuevamente a Tabaré Vázquez”. Ahí van:

“1) Porque aquello de “mejor malo conocido que bueno por conocer” nunca lo entendí; me gusta más equivocarme en la búsqueda de lo bueno.

2) Porque durante su gobierno se hicieron cosas buenas (todas ellas formaban parte del Programa del FA y era lo que habíamos prometido); y se hicieron otras malísimas, todas ellas promovidas e impulsadas por TV (Tratado de Protección de Inversiones con los EEUU, maniobras Unitas, envío de tropas a Haití, veto a dos leyes impulsadas por el FA, relaciones carnales con el genocida Bush, etc.)

3) Porque otras peores no se hicieron gracias a la movilización popular (TLC con los EEUU, por ejemplo)

4) Porque las dos terceras partes de las leyes que aprueba el Parlamento son proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, y por eso me importa quien se sienta en ese sillón.

5) Porque soy de izquierda, y por lo tanto, defiendo la unidad latinoamericana y soy antiimperialista, y no votaría jamás por alguien que le pidió ayuda al Presidente de los EEUU, el peor genocida de la historia, para asustar a un país hermano latinoamericano.

6) Porque TV es un megalómano que solo cree en él mismo y no admite otra cosa que no sea su propio pensamiento y su propia figura. El veto a la ley del aborto es una clara demostración. Pero también lo es su actual pensamiento. Cuando dice que acepta postularse como candidato porque “No quiero ser el padre de una posible derrota del Frente Amplio”, lo que está diciendo es: soy el único que puede salvar al FA de la derrota. Y eso puede ser verdadero o falso, no importa, pero demuestra claramente su megalomanía.

7) Porque para mi los gobernantes, deben poner por encima de todo los intereses colectivos, y no sus posiciones personales (válidas y respetables todas ellas), porque los votamos por lo que prometen que van a hacer sus partidos, y no por lo que íntimamente piensen sobre cualquier tema.

8) Porque jamás acata lo que decide el colectivo si esa decisión está en contra de su pensamiento. Lo ha demostrado infinidad de veces. Sus actitudes van desde actuar en contrario a la decisión colectiva (ej: veto a la ley del aborto, firma para el plebiscito contra la nueva ley del aborto), hasta patear la mesa y amenazar con irse si no se hace lo que el quiere (lo hizo muchas veces cuando fue presidente del FA)

9) Porque es de los que piensa que hay que votarlo y después irse para la casa y dejarlo gobernar, y detesta la movilización (salvo que sea para aplaudirlo). Y por eso les pide a los frenteamplistas, no que militen, no que se movilicen, les pide que “tengan fe”: “Confianza como una actitud permanente de creer, de saber, que podemos tener fe en el proyecto político y también en los compañeros en los cargos de gobierno para llevar a cabo ese proyecto” (discurso en el aniversario del FA). Y yo no puedo tener confianza (menos aún fe) en alguien que veta una ley de su propio partido, o que trabaja en contra del programa que elaboramos entre todos.

10) Porque no se puede premiar con una candidatura a la presidencia por el Frente Amplio a alguien que ha violado groseramente sus estatutos y hasta disposiciones promovidas por él mismo, como el mandato imperativo.

11) Porque no acepto el chantaje de que “es esta candidatura o la vuelta a la derecha”. Si eso fuera cierto, si el futuro del FA dependiera de la candidatura de ese señor, entonces sí, “cerrá atrás y vamos”.

REPRIMENDA COMUNISTA A VÁZQUEZ
Acusan a la actual conducción económica de “falta de disposición para salir de los esquemas del gran capital”. Agregan en un documento surgido del Congreso último que la marcha de la economía nacional “está cada vez más primarizada, concentrada y extranjerizada” y que “sólo modificaciones de la política antiimperialista pueden afirmar una tendencia favorable para los intereses populares”.

socialismo es la ciencia del ejemplo
Pretenden cambios de fondo de la base material de la sociedad y dicen que el debate no es solo con la derecha sino también “con las concepciones neodesarrollistas en la izquierda, sobre los instrumentos a aplicar para incidir en la economía”. En tal sentido, el PC quiere implantar algunas medidas drásticas, como la detracción a las exportaciones de materias primas, gravar el capital financiero y utilizar un porcentaje de las reservas que el Uruguay tiene en el exterior para financiar políticas sociales. También pretende convocar a una Convención Nacional Constituyente para reformar la Constitución.

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El Partido Comunista teme que un segundo gobierno de Vázquez procure un acercamiento estratégico con EE.UU. y con la Alianza del Pacífico en lugar de hacerlo con Venezuela y Cuba.

CÓMO TRABAJA LA DERECHA
FAscismo uruguayo hoy

Es más, si se sigue profundizando, veremos que es una sumatoria de hechos en los días anteriores a las elecciones, además de cómo se trabaja ese día. En nuestro país, el reparto de listas es algo muy común, pero los FACHOS siempre contrataron gente para realizar dicha tarea, gente del mismo barrio, es decir gente conocida. PERO TAMBIEN “OTRAS MANIOBRAS” NO TAN SANTAS. Como acosar, quitar las publicidades ajenas, incluso encerrar tipo secuestro a militantes de otros partidos. En octubre, la orden era imponerse, tarea que es realizada por militantes, con mucha conciencia FACHO-frenteamplista. Es decir que si uno va sumando a las desapariciones de listas y papeletas, no es juego limpio, sí podemos decir que los que quisieron imponer violencia y/o mentiras en esta campaña, quedaron al descubierto.

De forma tal, que al Frente Amplio le convendría mirar un poco para el interior de sus filas, antes de enviar a los artilleros de la retaguardia a tirar bombas sobre hipotéticas candidaturas al Gabinete Ministerial, de otros partidos políticos.

Aunque en el fondo entiendo la desesperación del “progresismo”. La tendencia de todas las encuestas de opinión los dan en baja sostenida y el “olor de santidad” que durante casi 10 años emanó de sus dirigentes, ahora está oliendo a putrefacto y se ha perforado la coraza en la cual rebotaban las balas disparadas contra sus desatinos.

Porque han perdido la costumbre de estar sin protección de la inmunidad de lo que los catalanes llamaban “la izquierda divina” -que ahora es derecha fascista- y aterrizar deber ser un rudo golpe para sus impenitentes almas.

ERROR, son 300 no 169, esa es la razón por la que hace 2 meses que nos cobran los combustibles un 20% por arriba de lo que nos podrían cobrar por el costo en pesos no en dolares del barril de petroleo.

POPULISMO ANTIDEMOCRÁTICO

¿SABÉS CUAL ES EL OBJETIVO?

¿Hacia dónde nos lleva el oportunismo circunstancial? ¿Por qué insisten en las tácticas de Bonomi? ¿Para que el asistencialismo? ¿Qué persiguen estos nuevos “padres de la patria”? Una nación renacida… ¿de qué tipo? No te pierdas esta peli, verás muy clarito la política del neo fascismo. LA PURGA es un día cada año. Durante ese tiempo, todo crimen conocido es legal, y todos los servicios (policía, bomberos y hospitales) están cerrados. Se dice que actúa como una catarsis para los ciudadanos, pero en realidad, se utiliza como método de control de la población, en el que las personas más pobres y sin hogar son los objetivos principales. Como sucede en la película, la envidia y los celos de los vecinos pondrán en jaque también la vida de los protagonistas, estableciendo las consecuencias infinitas de una tal instauración legislativa criminal. Leer más en http://www.eticaycine.org/La-purga

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Luis Lacalle Pou en No Toquen Nada en estudios de Oceano FM. Foto: Javier Calvelo / adhocFotos

Luis Lacalle Pou en No Toquen Nada en estudios de Oceano FM. Foto: Javier Calvelo / adhocFotos

“¿También me vas a marcar cómo tengo que dar la respuesta?” – Entrevista de Joel Rosenberg y Ricarlo Leiva con Luis Lacalle Pou 

Joel Rosenberg: Venís de Tacuarembó. En este trajín intenso que tienen, llegaste a utilizar una avioneta en el interior del país para llegar a Montevideo.

Luis Lacalle Pou: En los tirones largos, sí. Por ejemplo, mañana hacemos, por tierra, Dolores, Mercedes y Fray Bentos. Después, tenemos Artigas, Paysandú y ahí volvemos para el este con Rocha, Lavalleja y Maldonado. Algunos de esos trayectos los hacemos en avión. Todavía tenemos muchos aeropuertos locales que no permiten despegar ni aterrizar de noche. Eso es una restricción que, en este último mes, se ha liberalizado bastante.

JR: Son avionetas que contratan ustedes…

LLP: Sí. Contratamos un piloto que maneja un pool de dos o tres de avionetas y le pagamos la hora.

JR: Bien. Casi te cruzás con (Tabaré) Vázquez de vuelta. Esto sucede a veces. En Tacuarembó estuvieron a punto.

LLP: ¿En serio?

JR: Se fue el día que vos llegabas.

LLP: El otro día sé que estuve en el aeropuerto con él. Yo estaba por el ingreso normal y él por el VIP.

JR: ¿Acá en Carrasco? ¿Saliendo para dónde?

LLP: Por lo que vi después, creo que él salía para Buenos Aires y yo venía para un lugar del Interior, si mal no recuerdo, Rivera.

JR: ¿Tenés pensado algo más para decirle si te lo cruzás así? Si comparten una sala o un desayuno de hotel…

LLP: Es que no fue pensado. Te voy a contar cómo fue, posta. Yo estaba hablando con Radio Sarandí, caminando, deambulando por el hotel porque la gente estaba desayunando y no quería que me escuche. Me empezaron a preguntar sobre algunas cosas que algunos agentes de gobierno habían dicho sobre mi persona y que Vázquez, de alguna manera, se había hecho cargo de algunos. Yo decía: “es una lástima porque todo eso que se genera en el medio distorsiona una relación normal que uno tiene que tener con un dirigente político”. Ustedes me han escuchado hasta elogiar a Vázquez y pido que alguien me diga si alguna vez insulté a Vázquez o lo descalifiqué. No lo he hecho, hay trazabilidad al respecto.

JR: En un momento señalaste, en aquel acto de la lista 404, que estaba siendo culpable de la distorsión que había en la campaña por no querer debatir.

LLP: No te quepa la menor duda que la ausencia de su discurso en aquel momento fue lo que generó la distorsión. Una cosa es ser responsable y otra es hablar mal. Te decía, venía hablando con Radio Sarandí y digo: “sé que está acá. Si me lo cruzo, capaz que aprovecho a conversar”. Hasta ese momento nada. Yo estaba con mi mujer desayunando, estaba para irme…

JR: Había un fotógrafo del diario El País también.

LLP: Estaba afuera ese fotógrafo -que había estado el día antes- con la periodista Paula Barquet. Me imagino que sabían que estábamos ahí. Ya me habían sacado una en el mismo hotel con Raúl Sendic, no sé si antes de la interna o enseguida después. Estaban los custodios de Vázquez en la vuelta, estaba Veiga y Bandeira, con quienes estuve conversando, con Veiga de fútbol. Después, bajó Vázquez y me vino a saludar y le dije: “¿me permite charlar un minuto con usted?”. Y duró 1:40 la conversación.

JR: ¿Le dijiste esa frase: “Doctor, usted no me puede decir pompita de jabón”, así textual como salió en el diario?

LLP: En realidad, creo que le dije “usted no me puede insultar o no me puede decir ese tipo de cosas”, y creo que sí le dije pompita de jabón y no sé qué otras cosas más.

JR: Pero, ¿dónde te había quedado eso?

LLP: Porque lo había dicho hacían unos días.

JR: En un discurso que había hecho…

LLP: A ver, lo de “pompita de jabón”… Yo sé que ahora Darwin me cambió y me puso “Lacalle Pompito”…

JR: No, él decía de antes “Lacalle Pompito”. Debo defenderlo (risas)

LLP: No, decía “Poucito”.

JR: Puede ser (risas).

LLP: Lo sigo. Decía “Lacalle Popito” y ahora “Pompito”. No sé en qué va a derivar pero…

JR: Me imagino que lo que te molesta ahí es que “propuestas como pompas de jabón” viene a ser un candidato vacío.

LLP: No, no.

JR: ¿No era eso? ¿Qué te molestaba entonces?

LLP: A mí lo que me molesta es una campaña de descalificación.

JR: Pero, ¿qué entendías de “pompas”?

LLP: No, no me interesa. Obviamente, cuando se dijo eso se hacía referencia a algo que crece y que explota, me imagino.

JR: Algo que tiene corta duración y poco sustento, digamos.

LLP: Ahí está. La interpretación tuya es mucho más profunda que la que yo hacía. ¿Qué te quiero decir con esto? Si te fijás en esta campaña, se ha dado una cosa muy extraña. En mis años de seguir campañas electorales, nunca había visto que todo el elenco de gobierno, miembros de algún sindicato que son candidatos del gobierno, parte de la publicidad del Estado, haya frenado para criticar y para cargar las baterías contra el candidato que compite contra ellos. Y el candidato que quiere ser el desafiante, es decir, nuestro equipo, no ha descargado las tintas contra el gobierno. Es más, dijimos que somos capaces de elogiar algunas cosas y que queremos ser mejores. Eso atenta, quizás, contra el status quo. Yo entiendo que es difícil hasta para ustedes, aunque son jóvenes, ver una campaña distinta. Y los que se quieren quedar en el poder porque no entienden mucho de la alternancia, les preocupa, están con una virulencia… Nosotros optamos por no contestar porque me parece que flaco favor le haríamos a la gente. Entre otras cosas, porque muchos dicen cosas en un micrófono o en un acto que después, cuando están mano a mano, no son así. Forma parte hasta de una obra de teatro…

JR: Eso pasa en el Parlamento también, ¿no? Uno ve discusiones fuertes, con el dedo levantado y después, en los pasillos, se llevan bien.

LLP: No hay que confundir una discusión fuerte y firme, respetuosa, como puede tener cualquiera con la descalificación.

JR: Acá hubo mucha descalificación, decís vos. Por eso le fuiste a decir eso a Vázquez.

LLP: Y claro. Aparte, creo que eso le hace mal a la gente. A mí no. Me puede gustar o no.

JR: ¿Y no le viene bien a la estrategia de “la positiva” también?

LLP: Es que “la positiva” no es una estrategia.

JR: Es una actitud de vida, dicen.

LLP: Obviamente. Cada uno de nosotros tiene estímulos de distintos tipos, internamente. Obvio, yo tengo sangre que me corre y me late el corazón y tengo adrenalina. Ahora, ¿cuál es mi deber para con la sociedad? ¿Dejar librar las cosas malas para que actúen, que salgan de mi persona o tratar de tener autocontrol, generar paz y certidumbre? Yo creo que es eso.

JR: Preguntaba como la estrategia porque también hay una intención -lo he dicho aquí, por eso te lo digo a vos- de repetir una y otra vez cómo es “la positiva”, cuál es la actitud. En todos los actos y envíos de prensa está la explicación de “la positiva”. ¿Es necesario explicar “la positiva” tantas veces? Explicar que no contestan, que es una actitud de vida, que la campaña es distinta porque es “la positiva”… Si es una actitud de vida, uno la debería decodificar solo, sin que se la expliquen.

LLP: ¿Eso es una afirmación o una pregunta? Si es una afirmación, no te voy a contestar

JR: Te la hago pregunta. Si es una actitud de vida, ¿uno no debería decodificarla solo?

LLP: Bien, ahora te la contesto. Ayer veníamos entrando a Tacuarembó y había mucha gente en los costados.

JR: ¿Eso es una anécdota o una respuesta?

LLP: ¿También me vas a marcar cómo tengo que dar la respuesta? Si lo sé, no vengo. Y eso que estamos en el calentamiento. Si así arrancamos, bajo, me pongo las canilleras y subo.

JR: Dale, contanos.

LLP: Mucha gente te va diciendo cosas porque la caravana va lento entonces tienen tiempo para acercarse, a veces hasta con cierto riesgo porque se acercan mucho al auto. Ayer, me llamó la atención, y lo dije en mi discurso en Tacuarembó: “es la primera vez que mucha gente decía ‘la positiva’, ‘la positiva’”. Me llamó la atención ayer porque no es un tema del Partido Nacional, es algo que está en la gente. Creo que el partido conectó con esa necesidad. Hay una necesidad en este momento puntual, estoy convencido que es así.

JR: La pregunta es por qué reiterás la fórmula de la positiva todo el tiempo.

LLP: Porque es distinto público. Tú lo consumís porque estás acá en la radio, los medios de prensa lo consumen porque les llega. Esa es una discusión que tenemos los políticos. ¿Qué pensaba yo antes y ahora me doy cuenta que no es así? Yo hablaba un tema una vez y decía “ta’, ya hablé de este tema”. Me sentía mal de reiterar y hablar de nuevo. La cantidad de cosas que uno ha tratado de decir y que, increíblemente, la gente no las sabe… Entonces, la práctica, que al principio no me seducía es percutir, percutir, percutir sobre algunos conceptos. Si escuchás los discursos y ves la reacción de la gente, no te quepa la menor duda…

JR: ¿De que ese es el momento?

LLP: Que no te quepa la menor duda. Estaba con mi mujer en el auto y le digo: “fíjate cuándo es que la gente conecta. Cuándo es que la gente dice realmente, ‘esto es lo que yo quiero escuchar’”. También, lo repito por otra cosa. Si realmente nuestra relación es con la gente, con el individuo, no puedo decirlo en un medio de prensa, lo tengo que decir mirando a los ojos.

JR: Lo que yo te decía es que si uno mantiene una estrategia “por la positiva”, quizás, sin decirlo, uno ya está “por la positiva”.

LLP: Uno creería que es así como tú decís pero hay que explicitarlo. La gente tiene sus temas, sus problemas, su vida diaria. Cuando le da un ratito al político, creo que el político le tiene que mostrar todo lo que está en el escenario y el backstage.

Ricardo Leiva: ¿Dónde surge el “por la positiva”? Recuerdo ver hace ya algunos años en Canelones algunas pintadas con la frase –o muy parecida-, asociadas con el diputado Daniel Peña, también del Partido Nacional pero del sector Alianza Nacional.

LLP: “En pro”.

RL: Sí, iba por esa línea. ¿Hay algo de eso? ¿Venía de antes? ¿Hay algún parentesco con esa línea que apareció hace algunos años en Canelones en el Partido Nacional?

LLP: Cuando los equipos técnicos me trajeron el slogan, les pregunté: ¿por qué esta frase? A mí me gustó enseguida. Me dijeron: “es bien fácil. Pusimos tu discurso, lo pasamos por un tamiz y arriba quedó escrito ‘por la positiva’”. Después, revisando artículos, cartas, discursos, por ejemplo, en el año 2004 cuando tengo una página web que innovó en aquel momento, tenía un discurso mío en el ingreso. No había mucha cosa pero les pedía que entren y hablábamos “por la positiva”. Decía explícitamente “por la positiva”. El otro día, leyendo mi primera rendición de cuentas, la cual hago cada cinco años sobre lo que hice con la confianza de la gente y con el sueldo de todos, y hablo “por la positiva”. También, vi una carta que escribí a El Observador en 2007, respecto a un debate televisivo y decía “por la positiva”. Venía escuchando que ustedes se preguntaban si los políticos no están cansados de escucharse. Bueno, quizás, en la relectura de una forma de entender la vida, ahí estaba eso.

Seguridad en “el espejo”

JR: Te comprometiste la semana pasada a que en un año se tiene que notar que en Uruguay se vive más seguro. Eso es marzo de 2016. ¿Qué es lo que se va a notar?

LLP: Se tiene que notar que la gente, en el espejo mismo, no en las gráficas ni porcentajes, se siente más segura, que tiene menos miedo, que hay más patrullaje, mejor respuesta, mejor solución de las denuncias, que hay una presencia en las comisarías para denunciar, ya que hoy hay muchos delitos que no se están denunciando, que hay un ministro del Interior que realmente es el primer policía, que retoma la cadena de mando.

JR: ¿Y cómo lo medís?

LLP: Pará. Que ese ministro genera confianza en los cuerpos policiales. El presidente es el responsable último de la seguridad, lo dije el mismo día que dije ese discurso. Dije: “si logramos esta meta, es por el equipo. Si no se logra, el responsable último voy a ser yo”. Es muy fácil echarle las culpas a la década del tanto y no hacerse cargo. En ese sentido, no quiero poner porcentajes. Hoy me levanté y leí algunas noticias del candidato del continuismo, el Dr. Tabaré Vázquez, hablando.

JR: Mandó un video a los medios donde marca “compromisos de seguridad”.

LLP: Que son un poco contradictorios. No te voy a salir a hablar de Vázquez sino que te voy a decir lo que pienso de los porcentajes.

JR: Podés hablar de Vázquez si querés.

LLP: No, me ocupa más lo que propongo yo que lo que propone Vázquez. Es notorio que él lo propone desde el gobierno, él está en ejercicio de poder. Su partido está en ejercicio del poder y él estuvo. Hay crecimientos exponenciales. No es que ha crecido siempre con la misma paramétrica y ha saltado en porcentajes enormes más de lo que venía creciendo anteriormente.

JR: ¿De qué hablás? ¿De rapiñas, por ejemplo?

LLP: Sí. En ese sentido, cuando creció un 140% decir que va a bajar un 30%, igual es un crecimiento enorme. Mi compromiso es que no siga aumentando la tasa de rapiñas al principio. Y después de estabilizarlo, que es quizás la parte más de shock, ahí empezar un proceso de baja importante en ese sentido.

JR: Ese es tu compromiso: que no aumenten las rapiñas, que no sigan aumentando como vienen haciéndolo en todos los períodos.

LLP: Sí, señor. Ya está. Eso se hace, y te reitero parte de lo que ya dije, con un presidente que se haga responsable, con un ministro que sea el primer policía, con un despliegue territorial que tenga una rápida respuesta que vuelva la acción a las comisarías y seccionales, que radiopatrulla realmente esté conectada con una fuerza especial que tenga protocolos nuevos en cuanto al abordaje de distintos delitos. Todos, de alguna manera, vimos lo que fue el incidente lamentable de El Correo. Allí, los policías fueron decididos, con ganas, a hacer cumplir la ley. Ahora, no fueron con los protocolos necesarios.

JR: Lo de las rapiñas, ¿se medirá por el Observatorio del Ministerio del Interior? Es la única forma.

LLP: Sí, obviamente.

JR: Bien. O sea que hay una medición para que la gente tenga un parámetro en un año. Porque está bien lo de la gente enfrente al espejo, la sensación. Pero también tiene que haber un parámetro para saber si ese compromiso se cumple. Si no, ¿cómo sabemos los periodistas o los ciudadanos?

LLP: Está bien. Ustedes apunten al Observatorio, yo apunto a la gente.

JR: Pero, ¿cómo hacés para medir? ¿Cómo sabés lo que piensa la gente?

LLP: Vos lo medís por el Observatorio.

JR: No, yo te pregunto cómo piensan medir ustedes el resultado en un año. No podés, como presidente, decir: “la gente está más segura”. Eso es una sensación tuya o de tus equipos¿Cómo hacen eso?

LLP: Sí, con monitoreos. Pero la gente se va a sentir más segura si no aumentan las rapiñas, está claro. Tienen que ir de la mano los datos oficiales con la sensación de la gente.

JR: ¿Pero cómo medís la sensación de la gente? Con encuestas.

LLP: Sí, obviamente. En el Observatorio al que hacés referencia, si no crecieron las rapiñas, hay un relativo éxito o cumplimiento del compromiso. Eso va a hacer que la gente, en su barrio, en su lugar, se sienta más segura.

Ricardo Leiva: ¿Pero un no aumento es una mejora de la sensación o es un mantenimiento de la sensación? Porque si es la misma cantidad de rapiñas, por ejemplo, que es el delito más sensible para mucha gente.

LLP: A ver, empezamos en una especie de Martini Pregunta a ver dónde le erro. Está bien. Primero, hay que detener el crecimiento para poder después disminuirlo.

RL: Está claro.

LLP: Eso es lo que yo estoy diciendo. El crecimiento está siendo exponencial. Bueno, hay que detenerlo para disminuirlo.

Joel Rosenberg: Pero en un año la sensación va a ser igual en la gente. Si hay el mismo número de rapiñas…

LLP: No, yo no dije que eso tiene que ser la meta, que en un año esté detenida.

JR: ¿Bajan las rapiñas en un año?

LLP: Exacto. Pero primero hay que detenerlo.

JR: Bien. ¿Bajarían un porcentaje? No, bajan…

LLP: No, yo no soy tan arriesgado.

JR: ¿Leíste los porcentajes de Vázquez?

LLP: Vi que habló del 30%.

JR: 30% de hurtos y rapiñas. Dijo “detener rapiñas”, igual que vos, pero dijo 30%…

LLP: Con la diferencia que él tiene a su ministro y a su equipo de seguridad, a su subsecretario en ejercicio del gobierno hace diez años. Una pequeña diferencia.

Sí a la baja y la visión miope

JR: ¿Qué cambiaría en la seguridad del país de aprobarse la reforma del artículo 43 de la Constitución con la baja de la edad de imputabilidad?

LLP: Decir que eso va a cambiar la seguridad del país, para mí, es una visión miope. Lo que se modifica es la ley penal que, al fin y al cabo, el ordenamiento jurídico es la columna vertebral que a todos nos obliga, desde gobernantes a ciudadanos. Aquí hay una modificación de delitos previstos en el código penal desde hace muchísimos años y modificaciones de el Código del Niño e instrumentos nuevos. En ese sentido, lo que hay es que se aborda el tema creyendo que a determinada edad, debido a los procesos de cambio que ha habido, hay un proceso de maduración anterior al que había en 1934. De la misma manera, como lo hay para las obligaciones también lo hay para los derechos. Es más, el diputado José Carlos Cardoso, con nuestro visto bueno, hace por lo menos dos años, presentó un proyecto de ley en lo que hace a los derechos y ya estaba presentado lo que hace a las obligaciones. Aparte, todos de alguna manera, entienden que tiene que haber una modificación del derecho penal juvenil. Es más, hace una semana, el propio ministro del Interior se quejó a su partido político que no le aprobaban temas que hacen a la duración de las penas, por ejemplo, o al cumplimiento de penas en determinados establecimientos.

JR: En el texto a plebiscitar se establece que “en los procedimientos penales seguidos a menores de 18 años, el tribunal actuante podrá admitir como eximente o atenuante la ausencia de madurez o discernimiento suficiente” ¿Estás de acuerdo con esto?

LLP: Sí. Inimputabilidad relativa. Eso lo presentó Dardo Ortíz en el año 1986. No es nuevo.

JR: La posibilidad del juez de determinar la madurez o no a discernimiento y darle a un adolescente cinco años y a otro 22 por el mismo delito, ¿te parece bien?

LLP: La regla es la responsabilidad. La excepción por el tema del discernimiento es lo que le permite al juez en algunos determinados casos.

JR: Pero va a quedar a expensas del juez, ¿no?

LLP: Sí, obviamente. Deberá pedir algún peritaje.

JR: Bien. Pero eso está bien…

LLP: Sí, por supuesto. Con un peritaje. No creo que los jueces sean técnicos idóneos en psiquiatría, psicología y entendimiento de las conductas humanas necesariamente de esa índole.

La policía sin autoridad

JR: En los conceptos que manejabas ahora de seguridad, hablaste recién sobre el ministro. El programa del Partido Nacional dice que el Frente Amplio ve a la policía como enemigo, que debilita su imagen ante la población, que convirtió a la policía en una organización desdibujada. Cuando viniste al programa para las elecciones internas, nos señalabas esos conceptos. Estos días agregaste que alteró la cadena de mando, que no hay una de confianza de la policía con el ministro. ¿No estás generando una interna policial compleja con estos dichos?

LLP: No, yo la estoy observando.

JR: Pero sos un actor fundamental en la política nacional. Un candidato a presidente con grandes chances de ser electo.

LLP: Sí, por eso, estoy diciendo lo que pasa. No estoy generando alarma.

JR: ¿Pero no se genera más cuando en la interna de una organización escuchan desde afuera que hay desconfianza?

LLP: No, no te quepa la menor duda que no. La hay, obviamente que la hay.

JR: Porque es una institución muy vertical…

LLP: Debería de serlo.

JR: ¿No lo es hoy?

LLP: Desde mi punto de vista no. Mi conocimiento, con los asesores que tengo internamente de la policía, que son varios, además de lo reflejado en acciones del propio ministro y en algunos procedimientos me dan que la cadena de mando está alterada.

JR: Escuchemos lo que decía el director nacional de Policía, Julio Guarteche, al respecto de la confianza del ministerio del Interior y la policía.

“Cada semana, cuatro policías tenemos la oportunidad de estar reunidos con cuatro autoridades políticas del ministerio del Interior y hacer conocer nuestra opinión, informar lo que está pasando. De alguna manera incidir es, por lo menos, tener la voz porque en definitiva la decisión de cada uno de los asuntos estratégicos es política. Eso nunca se había dado en la policía: tener la oportunidad de hablar con las autoridades semana a semana y poder explicar las cosas, además de poder expresar nuestras opiniones. También, en el correr de la semana tengo la oportunidad de hablar autoridades políticas por otros temas. A lo que aspiro es que gane quien gane eso se mantenga porque es una señal de respeto hacia la policía y hacia lo que la policía puede dar porque somos seres pensantes que podemos contribuir desde el plano táctico a que hayan cambios estratégicos o políticos con respecto a las políticas de seguridad”.

LLP: Tengo buenas referencias personales de Guarteche. No tengo el gusto de conocerlo.

JR: ¿Pero le crees?

LLP: No, no comparto. Debe ser su verdad, no es la mía. Pero tengo buenas referencias personales y profesionales porque tengo gente que me asesora a mí que tiene conocimiento personal sobre su persona y su hermano, con quien tuve una pequeña diferencia cuando era jefe de Policía de Canelones por un episodio trágico que no sé si recuerdan. La familia Hernández de Progreso llevó una chata con las vacas mutiladas y la tiró frente a la comisaría porque no aguantaba más de que le estaban robando las vacas y mutilando el ganado. Ahí, con Guarteche, el hermano de quien hablaba recién, tuve algunas diferencias pero creo que es una buena persona. Este episodio terminó con la muerte de Richard, el hijo de Julio Hernández. Ese episodio que se denunció en la comisaría, a los tres años lo mataron.

JR: No tengo datos del hecho, pero al director nacional de Policía Julio Guarteche, si le crees, ¿puede ser que hayan fuentes tuyas de la Policía que digan que no es así porque están en contra de la dirección actual?

LLP: ¿Por qué lo mío tiene que ser lo patológico?

JR: No, ¿por qué patológico? Dentro de las organizaciones siempre hay gente que está contra el mando.
Ricardo Leiva: Son distancias muy grandes entre dos visiones que son muy diferentes. ¿Cómo se explica esa distancia?

LLP: Sí, obviamente, son distancias complicadas.

JR: Ojo, no es patológico estar en contra del mando, pasa a todas las organizaciones.

LLP: No, pero si pretendo gobernar para todos no tengo que tener visiones parcializadas y la información hay que recabarla de muchos lugares: de instituciones de policías en ejercicio, de policías retirados, de policías sindicalizados y de agentes a lo largo y ancho de todo el país.

JR: ¿No es peligroso que estés señalando desde la elección interna esta deficiencia en la policía y esta falta de confianza en el mando? ¿No es riesgoso para una institución vertical?

LLP: Es riesgoso lo que está pasando, no lo que yo digo. Está diagnosticando lo que está pasando. Yo soy el termómetro que toma la temperatura, la cual existe sin que el termómetro la tome.

4.000 o 2500

Joel Rosenberg: Has mencionado que desde algunos sectores se alienta la idea del cuco, si llegas…

LLP: Está el fantasma del 50 y el cuco del 2014.

JR: ¿Era un escenario esperable para vos? Este del cuco, que en un momento te transformaran en cuco por alguna leyes que podías derogar, por algunos beneficios…

LLP: Sabés que no. Debo ser no sé si un idealista o un iluso, o dicho el criollo medio gil. Ahora todo el mundo me dice ¿no te diste cuenta?, ¿no sabías que venía así? Y la verdad que no. Porque yo creo que uno se mide en la propia reacción ante determinadas cosas. Yo creo que si nos toca ser gobierno y hay una competencia reñida y puede haber alternancia en el poder, espero no estar lo suficientemente sujeto al poder como para utilizar cualquier recurso con tal de quedarme, porque creo que la alternancia en el poder es buena.

JR: Escuchemos lo que decía Marcelo Abdala, el secretariado ejecutivo del PIT-CNT, en el acto de la central el 18 de setiembre, cuando el PIT-CNT presentó su plataforma de gobierno.

“Yo diría que si hay algún empresario atento, que además se ha llenado de dinero en función de la evolución de la economía del 2005 a la fecha, que debería tomar en cuenta, y no es amenaza, nosotros no amenazamos, organizamos, que si vienen estos de la configuración rosada, tocan una conquista, nos obligan a salir a la huelga y a la lucha, su ganancia quedará desestabilizada porque los trabajadores haremos lo que tenemos que hacer”.

JR: Luis, ¿habías escuchado esta parte del discurso?

LLP: Lo había leído.

JR: Escucharlo es distinto porque tiene cierta fuerza el discurso de Abdala. ¿Lo sentís como una amenaza?

LLP: Yo creo que el tono no le da firmeza a las cosas. Es más, por lo general los que gritan le sacan firmeza a los argumentos.

JR: ¿Lo sentís como una amenaza a los empresarios en caso de ganar vos? Él dice que no es una amenaza.

LLP: No, no. Yo creo mayoritariamente que los sindicatos acá defienden su interés, su legítimo interés, algunos de los cuales están teñidos de conveniencia partidaria, es notorio que de la dirección del PIT-CNT hay muchos que son candidatos a diputados y tienen una plataforma en la central sindical para ser gobernantes, pero legítimo. Y aparte es a cara descubierta, no es que se están escondiendo, no, no. Está bien, y ellos mismos lo dicen. Dicen ‘nosotros somos sindicalistas y pertenecemos al Frente Amplio’. Con Abdala y con algún otro mantengo buen diálogo y tengo gente cercana a mi persona que tiene mucho mejor diálogo.

JR: Eso te iba a preguntar, ¿te has reunido con el PIT-CNT últimamente o por lo menos no públicamente, pero te reunís con los dirigentes?

LLP: Si no fue públicamente no te voy a contar.

JR: Pero te has reunido.

LLP: No te voy a contar.

JR: Se reúnen los dirigentes de tu sector, se reúne gente allegada.

LLP: No somos amigos. No comemos los fines de semana juntos ni vamos a jugar al fútbol 5, pero hay un contacto y una relación. De tensión, a ver, es notorio que hay tensiones entre distintos intereses, lo que tiene que hacer un gobierno es ser imparcial y justo, cumplir la constitución y la ley, no hay misterio.

JR: Pero acá hay un dedo que dice, si llegan ustedes, sos vos en este caso, llega la derecha, que no nos toquen ninguno de los derechos adquiridos.

LLP: Pero eso es parte del discurso político partidario, a través del sindicato. Obviamente lo que hay hoy, es que me parece que se desdibujan las fronteras en ese sentido, por lo menos de esa parte de la dirección. Cuando se dice nosotros no podemos decir a quién votamos, pero vamos a decir a quién no vote, bueno. Como decía un amigo mío, Cerro más playa, Piriápolis.

JR: ¿Sentiste que este acto era casi en contra tuyo?

LLP: No creo, no me creo tan importante.

JR: Vos hablás de equilibrar los consejos de salarios, y te lo he escuchado, pero pregunto para ver si afinamos. ¿Cómo sería equilibrar los consejos de salarios? El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social interviene cuando no hay acuerdo, tenemos los datos acá de las veces que ha intervenido, de los porcentajes que da el Ministerio, son datos oficiales obviamente no hay otros, ¿cómo sería equilibrar eso?

LLP: Yo lo que creo es que para que sean sustentables en el tiempo tienen que ser permeables a situaciones económicas, por rubro, por empresa, situaciones económicas por geografía. Y ahí hay que permitir de alguna manera desenganches, hay que permitir situaciones especiales y en ese sentido la imparcialidad del gobierno, con ese concepto que aprendimos desde que éramos jóvenes, cuando frecuentábamos la misma universidad tú y yo en distintas carreras, in dubio pro operario, en caso de duda hay que fallar a favor de la parte más débil. ¿Cuál es la parte más débil? La que no posee ni el capital ni los medios de producción. Que pone su esfuerzo físico o intelectual, o sea los trabajadores. Y eso es lo que nosotros pretendemos hacer, que sean duraderos, los consejos de salarios llegaron para quedarse.

JR: ¿Qué cambiaría con lo que hay ahora? ¿Más cláusulas gatillo?

LLP: Exactamente. Posibilidad de desenganche por rubro, pero teniendo siempre la imparcialidad por parte del gobierno, atendiendo a las situaciones específicas y especiales. Y siempre con negociación colectiva. Siempre tripartita, inclusive en los consejos de salarios obviamente.

JR: Igual las cláusulas gatillo generan como conflictividad con los gremios, no les gusta mucho.

LLP: Claro, yo nunca vi que hablen tanto de la desindexación que propuso Bergara.

JR: Sí, lo dijo a la salida de una comisión en el Parlamento.

LLP: Sí lo hubiéramos dicho nosotros…

JR: Nosotros hablamos con el PIT-CNT igual de eso, llamamos a Castellano y fue muy crítico con eso.

LLP: No digo ustedes, la opinión pública sí. Si Lacalle Pou dice eso le dan más palo que las Llamadas. Lo que pasa que no son tan críticos con Bergara porque es el que al fin y al cabo forma parte de su mismo partido y quieren seguir en el gobierno.

JR: El salario real, ¿tiene que aumentar o tiene que aumentar en la medida de las posibilidades?

LLP: No, el aumento está comprometido. Ahora, el aumento por encima de determinados parámetros allí tiene que estar sujeto a productividad. Lo dice Luis Lacalle Pou y lo dice Richard Read; y lo dice el gobierno.

Ricardo Leiva: Richard Read no lo dice para los salarios sumergidos, por ejemplo. Dice que tienen que seguir subiendo.

LLP: Nosotros estamos discutiendo, lo hablaba con Azucena Arbeleche también, la distinción de distintos salarios. Aquellos que realmente son salarios sumergidos, la posibilidad de un aumento diferencial; y otros que aumenten en base a lo que decía.

JR: Pero sí va a aumentar el salario real o… El salario nominal aumenta, eso seguro porque sino el poder adquisitivo baja, pero el salario real…

LLP: Hasta determinado punto y después por productividad. Y yo creo que es un concepto que todo el mundo está llegando, sin perjuicio de que algunos ven la productividad como algo nocivo y negativo; y otros vemos la productividad como algo que va a acompañar la ganancia del empresario, desde el punto de vista de que si el empresario gana más que el trabajador gane más porque si no al fin y al cabo estos procesos son de corto plazo Joel, lo que hay que asegurarle a la gente es que siga teniendo un nivel de vida de acuerdo al costo de vida nacional, tratar de alguna manera bajar el costo de producción y de vida nacional, que creo están íntimamente vinculados, que ese salario se convierta en un crecimiento real mayor y al mismo tiempo algunos conceptos en algunas empresas del tema de productividad, que sé que es difícil medir. Nosotros lo hemos discutido con nuestro equipo de comercio y de economía, depende el rubro alguna productividad es fácil de medir y otro es muy complejo. Y allí vamos a tener que de nuevo establecer diálogos tripartitos para de alguna manera marcar en dónde se puede y en dónde no. Nosotros no queremos llevar a nadie a los ponchazos, no se trata de eso. Nos habrán escuchado en todos lados decir se termina el gobierno de imposición, que quizás fue generado por las mayorías absolutas.

JR: Pero se pueden comprometer aumento de salario real, por lo menos de los salarios más reducidos.

LLP: Ese es el diferencial que nosotros estamos mirando, los que están sumergidos, lo hablamos con Azucena el otro día, mirar los números, y yo creo que sería de justicia y una seguridad social, que esos sueldos aumenten más. Reitero, que nadie lo tome como una promesa que hizo Lacalle Pou acá, es un compromiso de la revisión en ese sentido porque me parece justo.

JR: Están revisando los números.

LLP: Claro, porque lo que yo diga lo tengo que poder hacer. Yo creo que en estos días que se acerca la urna, con algunas inseguridades, muchos prometen o comprometen lo que no saben si pueden hacer, y van variando en su agenda. Si uno mira la agenda del Frente Amplio, la originaria y después la de los discursos ha variado sustancialmente en lo que hace a deducciones tributarias, en lo que hace a gastos. El otro día, el senador Jorge Larrañaga a raíz de un trabajo de Sayagués nos mostraba los números que significan los gastos que comprometen el Frente Amplio. Sobrepasan los 2.500 millones de dólares, creo que llegan a 4.000.

JR: Sí, te iba a preguntar, vos en alguna entrevista dijiste 2.500 y en otra 4.000, es una diferencia sustancial.

LLP: Las dos son un disparate. Yo dije 2.500 y Jorge Larrañaga después me corrigió y me dijo que llega a 4.000.

JR: ¿Vos lo viste el informe? Porque es un tema que lleva como dos patas.

LLP: Sí, sí. Lo estuve viendo, pero es un tema que lleva adelante Jorge Larrañaga.

JR: Cuando te consultaron este tema te hablaron de 540 millones de dólares de aumento del gasto del Partido Nacional, grosso modo, ¿está bien eso? Entre reducción fiscal y asentamiento cero.

LLP: Sí, está bien.

JR: Y vos los comparaste con esos 4.000 millones, pero si uno lee los 4.000 millones estaban incluidos, por ejemplo, en el segundo punto de Sayagués el aumento de ciencia y tecnología, que ustedes también lo tienen. Entonces esa comparación no está bien.

LLP: ¿Por qué no está bien?

JR: Porque se le incluyen al Frente Amplio y no la incluías vos.

LLP: ¿Por qué?

JR: Y porque ¿300 millones de dólares están incluidos en los 540?

LLP: En realidad lo que hay en un documento que firmamos con la Academia Nacional de Ciencias es al final del quinquenio establecer un porcentaje del PBI.

JR: Eso se lo tenés que avisar a Sayagués, para que le avise a Arbeleche que no le dé un desmayo porque él lo puso anualizado.

LLP: Bueno, dale.

JR: Digo porque está mal lo de Sayagués. No sé si lo viste.

LLP: Ahora salgo de acá y lo llamo.

JR: El segundo punto lo pone ciencia y tecnología, 300 millones anualizados, y claro ustedes comparan con eso y no les da. El Partido Nacional también tiene ese compromiso al 2020. Pero no son 540 entonces.

LLP: Bueno, ¿cuántos son?

JR: Y hay que sumarle 390.

LLP: Bueno, ahora lo llamo a Sayagués.

Los anillos 

JR: Hablemos de educación. Hay una coincidencia en extender el primer ciclo de educación, hay varias coincidencias, pero esa una grande porque ahí hay un problema grande en el primer ciclo de educación básica. ¿Cómo implementarían la propuesta de los tres anillos? ¿En qué ciclo va la propuesta de los tres anillos, cómo la implementarían?

LLP: A ver, voy a hacer una previa, voy a tratar de ser muy breve para ir a esto. En este tema cuando uno escucha a los técnicos de los distintos partidos políticos, creo que se ha ido aproximando y llegando a acuerdos fuertes. Yo fui a una presentación de todos los técnicos hace mucho tiempo, en el Moviecenter o uno de esos, de todos los partidos políticos y si tú no vieras los nombres o no conocieras las voces, dirías que hay acuerdo total. Es más, yo el otro día vi a Filgueira en Canal 4 y para mi grata sorpresa él asume que el Ministerio de Educación y Cultura tiene que cobrar más relevancia en el próximo período, cosa que cuando nosotros lo dijimos en la interna se nos puso en tela de juicio. Sin ser técnico en educación y por eso tenemos gente como Pablo Da Silveira, Graciela Bianchi, el propio Corbo que está en el Codicen, que nos asesora, mucha gente en ese sentido. Hoy venía escuchando a Pablo explicar el tema de los anillos que yo obviamente no tengo la expertise y experiencia para hacerlo. Simplemente que es parte de la educación media, que son tres anillos de materias. La primera, de máxima prioridad, lo que hace a lenguas, matemáticas, ciencias y alguna otra materia, son cursos obligatorios. El segundo anillo -y lo estoy mirando de reojo para tenerlo bien presente- también son de alta prioridad y tránsito obligatorio: informática, competencias emprendedoras, expresión, valores y formación ciudadana. En el tercer anillo, no es que estas materias no estén presentes sino que su carga horaria -como puede ser filosofía y alguna otra- se profundizará si se tiene buena calificación, se pasa con buena nota o se tiene una buena aceptación curricular en los primeros dos anillos.

JR: ¿Esto es primero segundo y tercero de liceo?

LLP: Educación media. No sé bien si es primero, segundo y tercero. Por eso te hablaba que esto no es mi expertise.

JR: No, está claro. Tenemos una entrevista pendiente con Pablo da Silveira y ahí le preguntaríamos.

LLP: Ahí tenés para ahondar en términos educativos. Aparte, viste que son casi 50 medidas que tenemos.

JR: Sí. Me llamó la atención una materia del segundo anillo que es “valores y formación ciudadana”. No sé si ahondaste con el equipo técnico sobre eso porque no teníamos idea de qué era.

LLP: Creo que hay que retomar -no sé si vos lo tuviste, tenés casi mi edad así que supongo que sí- las materias de Educación moral y cívica, social y cívica, los libros de Véscovi y algunos otros. Creo que tiene que estar presente ese tema. Durante el gobierno de Batlle, me acuerdo de ver en Secundaria un texto muy discutido en su momento y algún tema con relación al gobierno del Frente Amplio. Creo que tiene que haber una carga, sobre todo, de convivencia ciudadana en varios ámbitos, que tiene que establecer una cadena de valores lo suficientemente amplia para que la gente se sienta en un andarivel de pertenencia porque no hay un solo valor que sea aceptado socialmente.

JR: ¿Historia queda por fuera? Porque está Historia del arte en el tercer anillo, ¿pero la materia clásica de historia no está?

LLP: Desde mi punto de vista, estaría en el segundo anillo. Ahí hay toda una discusión de contenido y competencia.

JR: Claro, pero filosofía y literatura están en el tercero pero historia no.

LLP: Desde mi punto de vista, como no está acá, iría en el segundo anillo. Capaz que viene Pablo y te dice que va en el primero. No llega hasta ahí mi conocimiento curricular.

Foto: La educación uruguaya hoy
 MAMOTRETO AMORFO SIN RUMBO NI GUÍA, sin liderazgo ni metas que se debate entre un sinnúmero de planes inútiles mal diseñados, peor adaptados y pésimamente ejecutados. Una verdadera aberración sin pies ni cabeza, plagada de materias inútiles que solo ofician de curro para que miles de ciudadanos sin ninguna vocación magisterial puedan redondear un sueldo. Una especie de 2 22 policial llevado al plano educativo. A esto hay que sumarle un grosero aparato sindicalizado enquistado en su génesis al amparo de una autonomía mal concebida y peor entendida que corroe sistemáticamente cualquier audaz intento por mejorar algo. No olvidar un sistema organizacional absurdo que recoge lo peor de la centralización y lo peor de la descentralización al mismo tiempo.

Hoy el total de ANEP: ha disminuido un 5% y ha bajado un 8% en bachillerato, por ejemplo, o un 16% en primaria (aunque esto, parcialmente, se explique por baja de natalidad). En formación docente, apenas subió un 2%, revelando la falta de interés en incorporarse a la educación.

Lo peor es que, en ese segmento medio fundamental, la deserción es del orden del 40% si se compara la cifra de los jóvenes que ingresan al ciclo básico y los que terminan el bachillerato. Nuestro país retiene menos alumnos que Argentina, Brasil y Chile, donde se supera el 80% de su generación mientras que Uruguay está abajo del 72%, que es el promedio regional. Esto es realmente un escándalo: que un país pionero en la educación media, que hace cien años instaló un liceo en cada capital departamental, esté por debajo del promedio de una región históricamente rezagada, es algo inaudito.

Este resultado se explica claramente cuando se advierte que la repetición en promedio es del 45% y ella va avanzando progresivamente, hasta llegar al 6º año, en que la deserción se hace relevante. En el ciclo básico, esa repetición es del orden del 32%. En primaria, la repetición en 6º año es mínima (1,4%), pero cuando entran al liceo, ésta alcanza guarismos superiores al 30%, lo que revela la insuficiencia de la preparación alcanzada en una escuela adonde el famoso “pase social” hace que lleguen todos. Una corriente pedagógica muy a la moda sostiene la eliminación de la repetición, pero la sustituye con mecanismos supletorios de apoyo. En nuestro país, se ha ido eliminando la repetición pero sin nada que llene ese vacío.

En lo que se refiere a la calidad de la educación, el desastre se mide en los resultados del PISA, el mecanismo internacional de evaluación al que Uruguay está adherido desde el año 2000 y que, en la última edición, registró los peores resultados desde que se inició el procedimiento. En todas las materias cayó y en matemática quedó en el umbral de la incompetencia.

Si miramos socialmente esos resultados, la desigualdad se hace rotunda. En matemática, los chicos del primer quintil más pobre de la sociedad (20%), solo llegan al umbral de competencia el 13%, mientras entre los del quintil más elevado supera ese nivel el 89%. En lengua los resultados son del 81% y 8%, respectivamente, y en ciencias, de 77,7% a 9,8%. O sea que cuando se habla de equidad se está ignorando que hay una generación de pobres que está condenada y no podrá acceder a los trabajos mejor remunerados. Recordemos que el PISA funciona con los chicos de 15 años de edad, que se estima es el tiempo de la educación obligatoria.

Según un trabajo realizado por el Ministerio de Educación y Cultura, en base a la Encuesta de Hogares, el 40% de los jóvenes entre 15 y 20 años está fuera del sistema educativo. Un 27% está buscando trabajo; un 12% ni estudia ni trabaja. La cobertura es prácticamente total hasta los 11 años, pero se va reduciendo a medida que se avanza. 

Más allá de los métodos y programas, hay una realidad que rompe los ojos y que es la de los pocos días de clase. En el mundo desarrollado, se superan los 200 días en la enseñanza media. En algunos casos, largamente. En nuestro país, el año pasado se impartieron solo 135 días. Si sumamos los paros al ausentismo docente, que es muy grande, tocamos una realidad elemental: es imposible imaginar buenos resultados con tan poca prestación.

El país está ante una realidad tremenda y lo peor es que el Frente Amplio ha entrado en la línea de negar todo. Con cara de hormigón, sostienen las tesis más extravagantes y hasta llegan a la osadía de publicar avisos con la efigie de todos los grandes de la educación, desde Enrique Compte y Riqué hasta José Pedro Varela, como si tuvieron algo de qué enorgullecerse. Basta repasar los números señalados, que podrían multiplicarse, para medir el fracaso educativo y social del Frente Amplio todo.

correodelosviernes.com.uy

Dependiendo el criterio de conteo, el próximo puede ser el 40° presidente del Uruguay. Por lo menos esa es la pauta que utilizó el historiador Alejandro Giménez Rodríguez, quien acaba de publicar El libro de los presidentes uruguayos, editado por Linardi y Risso y Ediciones Cruz del Sur.

El autor, quien ya ha abordado este tema en publicaciones de 2000, 2004 y 2005, es el primero en admitir lo complejo de la decisión de establecer una pauta para definir la lista.

Giménez Rodríguez explica los tres criterios de selección que utilizó. El primero fue incluir todos los primeros mandatarios constitucionales, no importando el tiempo que estuvieron en el cargo. El segundo fue incluir a todos los que tuvieron más de un año de gestión, sin importar si su gestión fue legal o alejada de los cánones democráticos. El último fue no tener en cuenta los que hayan ejercido la presidencia de manera interina.

De esta forma, el libro aborda 39 biografías de presidentes en 185 años de vida institucional del Uruguay. Todos los capítulos tienen a modo de presentación un fragmento de los discursos de cada presidente al asumir el cargo o en momentos trascendentes de sus gobiernos. Cada fragmento da un indicio de la personalidad de estos hombres a los que les tocó vivir en diferentes contextos y que afrontaron diversas realidades. Desde los albores de la república, en las primeras décadas del siglo XIX, pasando por las convulsiones del país, la llegada del siglo XX y los diversos cambios hasta la llegada del siglo XXI, estos hombres estuvieron en la cúspide de la magistratura, disfrutaron de su poder y sufrieron los vaivenes de la política.

El Observador eligió algunos de los presidentes más representativos para recorrer a través de sus palabras un camino zigzagueante a través de los siglos e intentar entender la naturaleza de tan alto cargo.

NACIONAL – ¿QUIÉN LO DIJO?

“Nuestro país es un país ingobernable”

Un libro de reciente publicación repasa la vida y los dichos de los mandatarios uruguayos; incluye 39 biografías de presidentes en 185 años de vida institucional

El libro de los presidentes uruguayos

El título completo del libro es: “El libro de los Presidentes Uruguayos. De Fructuoso Rivera a Jorge Batlle.”  Un recorrido por la existencia de los hombres que han ocupado el cargo máximo a que pueda aspirar un ciudadano en su país. Treinta y siete breves biografías dan a conocer vida y obra de quienes estuvieron en el poder presidencial por más de un año. Sus lejanos orígenes, los progenitores, la infancia, sus estudios, la carrera profesional, la actividad política, los cargos ocupados, el ámbito familiar, la personalidad del mandatario y la vida después de la presidencia. Cada uno con su gestión de gobierno, sus éxitos, fracasos, y sus aportes para la posteridad. Un relato desapasionado, con la mayor objetividad posible, de cada hombre en contacto con su época. De Fructuoso Rivera a Jorge Batlle Ibáñez. Pisando en tres siglos. En la guerra y en la paz, en la prosperidad y la crisis, en la vida y en la muerte. Con distintas visiones y defendiendo divisas diferentes. Elegidos por el pueblo, directa o indirectamente, pero también los que llegaron al poder por medios no establecidos por la Constitución. Abogados, periodistas, hacendados, militares. Políticos de carrera y otros que manifiestamente no tenían gran gusto por esa actividad, de diversos orígenes familiares, de acuerdo a lo que ha sido la conformación de nuestra heterogénea sociedad. “El libro de los presidentes uruguayos” es una completa memoria de cada uno de los mandatarios que han gobernado nuestro país, una excelente oportunidad para conocerlos mejor.

 

El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) atiende a 2.300.000 personas. En las mutualistas se atiende el 60% y en los hospitales públicos (ASSE) el 31%. Hay un 2,5% de personas que no reciben atención médica. Algo más de 7% se atiende en otros servicios, como seguros privados.

SALUDHay 53 Instituciones de Medicina Altamente Especializada (IMAE), 32 en Montevideo y el resto en el interior.

 

LACALLE POU: 

  • El Partido Nacional criticó el Sistema Integrado de Salud y propuso metas de gestión en la salud pública como en las mutualistas.
  • Construir un centro hospitalario en el Cerro (Montevideo) y un IMAE al norte del Río Negro son otros de los proyectos planteados.
  • Propone crear “comunidades sanitarias” para descentralizar los servicios, combatir el multiempleo médico para que los profesionales puedan dedicar mayor tiempo a cada paciente.
  • “Estoy en contra filosóficamente, legalmente y demográficamente del aborto”, dijo Lacalle Pou.

 

BORDABERRY: 

  • El candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, propone fortalecer el Ministerio de Salud Pública y la conducción de esa secretaría de Estado.
  • Habló de habilitar dos IMAE en el norte del país para descentralizar la atención y brindar igualdad de oportunidades a todos los usuarios de la salud.
  • También planteó estímulos a los profesionales médicos que se radiquen en el interior del país y la creación de centros para el tratamiento de adicciones.
  • Entre otras medidas, propuso derogar la ley de producción y comercialización de la marihuana, porque “el problema de la droga no se arregla dando droga”, y además quiere modificar la norma que habilita la interrupción voluntaria del embarazo.

 

MIERES:

  • El candidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, dijo que está de acuerdo con la reforma de la salud y con la separación de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) del Ministerio de Salud Pública (MSP).
  • Sin embargo, dijo que es necesario “reformar la reforma” de la salud. “El gran error fue que no se reformó ASSE adentro”, apuntó.
  • Mieres cuestionó que hoy haya que esperar “dos o tres meses” para tener hora con una especialista en una mutualista. “Antes de la reforma no era así”, aseguró.
  • Consultado por el “corralito mutual” (la posibilidad de pasar de una mutualista a otra o de ASSE a una mutualista) Mieres dijo que no está de acuerdo. “Hay que dejar las puertas abiertas” siempre, comentó.

 

VÁZQUEZ:

  • El candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, aseguró que la reforma de la salud (iniciada en su gobierno) “es la más exitosa de las reformas” llevadas adelante por la administración de izquierda.
  • Vázquez destacó que desde 2005 a la fecha “no cerró ninguna institución de asistencia médica colectiva, como cerraban antes”.
  • Por el contrario, resaltó la creación de nuevos servicios como el Centro de Imagenología Molecular (Cudim) y el Hospital de Ojos.
  • El ex presidente dijo que hacen falta más médicos en el interior, aseguró que un eventual tercer gobierno del Frente Amplio “mejorará el primer nivel de atención” y promoverá que los médicos concentren muchas horas de trabajo en un mismo centro de salud.
  • “¿Cuántos habitantes tenían derecho a la salud cuando llegamos al gobierno? 609.000 personas, 21% de la población. Hoy son 2.037.000, el 69%. Y tendemos que para el año 2016 el 100% de los ciudadanos puedan tener la atención médica adecuada”, sentenció Vázquez.

Lo que ellos dicen sin hablar.

La postura poderosa y algo rígida de Bordaberry, el tic de Lacalle Pou con su pelo, los gestos dóciles de Mieres y la sonrisa irónica de Vázquez. En campaña electoral, el lenguaje no verbal transmite tanto o más que las palabras.

Ninguno tiene una “gestualidad desbordante”, según expertos. Foto: Marcelo Bonjour

Si bien históricamente en Uruguay se otorgó más prestigio a la palabra dicha o escrita que al lenguaje no verbal, el electorado hoy es más consciente de que hay otros lenguajes que también transmiten mensajes. Por eso le prestan atención y hasta hacen una lectura intuitiva pero perspicaz de cómo se mueve un candidato, cómo se para, cómo se presenta y cuál es su apariencia. Los políticos lo saben y, aunque se cuidan, pocos lo trabajan.

Según el docente de la Universidad Católica y especialista en comunicación oral e interpersonal, Gustavo Rey, los nuevos líderes tienen que ser coherentes en tres niveles: pensar, sentir y hacer. “Si no son coherentes los gestos con las palabras de nada sirve adoptar posturas de poder,” explicó.

Rey asegura que en el mundo de hoy, donde la comunicación es más emocional que racional, casi pesa más lo que trasmite la cara y la tonalidad de voz que muchos argumentos políticos. Sin embargo, aclara que si hay un candidato que no tiene nada para decir “se cae” y pone de ejemplo a Sarah Palin, política estadounidense del Partido Republicano.

“Esto no se traduce en votos en las urnas. Pero sí estoy convencido que lo tienen que trabajar como lo hicieron grandes expertos en el manejo de la comunicación persuasiva, informativa, como Steve Jobs o Barack Obama. ¿Crees que no se entrenaron? Claro que sí”, afirmó Rey.

Gestos

El rostro y particularmente la sonrisa y la mirada son determinantes en la comunicación no verbal porque son elementos claves para lograr empatía con el otro.

“Son fundamentales para la construcción de un vínculo de credibilidad. Pero es a través del rostro que también esperamos que nos mientan. Entonces cuando una sonrisa, por ejemplo, es descodificada como falsa, puede demoler cualquier empatía”, dice Richard Danta, magíster en Comunicación y especialista en semiótica y lingüística.

El candidato colorado, Pedro Bordaberry tiene una sonrisa peculiar que, según Danta, está marcada por la forma del cráneo. “El de Vázquez es alargado, el de Luis Lacalle Pou angulado y el de Pedro Bordaberry es un cubo, entonces la sonrisa es mucho más difícil que tome protagonismo. Es apenas un gesto que no logra protagonismo y tampoco fragmenta el rostro como para llevarme a la mirada”, explica Danta.

Por el contrario quien tiene una sonrisa “seductora” y “distendida” es el candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, quien además tiene un buen manejo de su mirada. “Se nota en los actos. Camina muy bien sobre el escenario, hay desplazamientos conducentes para tocar con la mirada y la voz a todas las personas que están allí. La mirada, recordemos que es la primer señal no verbal de involucramiento, interés. Es cómo decirles sé que están ahí, los veo”, explicó Rey.

El candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, también tiene una mirada particular que, según los expertos, aunque es por momentos “tensa” se mantiene siempre “firme”, incluso en momentos en los que está incómodo.

El candidato nacionalista también tiene una serie de tics, gestos y movimientos que, según Danta, hablan de una clase social y de una manera de ver el mundo que entroniza con el estanciero, que puede estar en Punta del Este muy cómodo pero también en un campo haciendo un asado. “Él explota eso”, afirmó.

Quien también tiene un tic, pero menos visible, es el candidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, que cuando está hablando, por ejemplo en una entrevista, se toca los dedos, casi permanentemente. Rey afirma que esto es una señal inconsciente de ansiedad.

Manos y postura

Las manos tienen por función anclar el lenguaje verbal. Si bien ninguno de los candidatos tiene una gestualidad “desbordante” y mueven sus manos de manera coherente, Lacalle Pou es el más “exuberante” armando, por ejemplo, grandes arcos con sus brazos. “Eso es coherente con el discurso que es conservador pero desinhibido por la juventud”, opina Danta, quien además señala una coherencia durante toda la campaña.

“Hay una preocupación por mostrar el cuerpo de Lacalle Pou en movimiento: corriendo, la famosa bandera, los gestos. Cuando él esta compartiendo estrado con (Jorge) Larrañaga, que es un hombre mucho más grande que él corporalmente, queda desdibujado, porque toda la atención va a Lacalle Pou por el histrionismo de su movimiento corporal. Y no es que sea muy gestual, pero los gestos que hace están como cargados de energía. Si eso responde a una forma de ser o a un diseño de la presentación de su figura no lo sé. Pero lo que se propone es una corporalidad muy energética, muy joven, muy vital, que de alguna manera en el momento que aparece copa todas las miradas porque territorializa el espacio”, analizó Danta.

Vázquez está diametralmente opuesto a Lacalle Pou, según el magíster, porque es “estático”, algo que puede ser descodificado desde como “solides de la autoridad”, “conocimiento”, “experiencia” hasta “tranquilidad” o “aplome”.

“Quizás Vázquez es sumamente enérgico pero a nivel de imagen es más difícil creerlo. Es creíble que Vázquez explote el signo de la experiencia, porque realmente tiene experiencia de vida y como mandatario, es creíble”, explicó.

En cuanto a la postura de cada uno de los candidatos, los expertos coinciden en que revelan quiénes hicieron y hacen deportes. Afirman que Bordaberry y Lacalle Pou tienen posturas más poderosas: nunca se achican o encurvan sino que se mantienen rectos.

Gestos bajo la lupa

TEST DE LENGUAJE NO VERBAL:
¿Cuánto conoces a los candidatos presidenciales? ¿a quién corresponde estos datos?
• Postura no verbal “intensa” y “fuerte”
• Sonrisa “seductora” y “distendida”
• Gestos “medidos” y “controlados”
• especialista en semiótica y lingüística
• De poca estatura, se agranda con su lenguaje corporal
• Logra concentrar la atención con sus gestos cargados de energía
• Postura erguida, no encoge sus hombros ni su cuerpo
• Es de destacar su mirada, a veces algo tenso pero siempre seguro
• Tiene un tic, no es un tic nervioso, sino que puede leerse como un gesto de rebeldía e, inconscientemente, como una expresión de seducción.
• Corporalidad “lenta” y “pesada”.
• Es “tenso” con su cuerpo.
• Tiene una mandíbula pronunciada, fuerte
• Una sonrisa que no logra tomar protagonismo, según Danta, por la forma cúbica del cráneo.
• Tiene una gestualidad importante, inquieta y, por momentos, descontrolada. Lo paralinguístico es su fuerte.
• Tiene un timbre de voz muy bueno
• Maneja bien el lenguaje doctoral.

UNA GESTUALIDAD MEDIDA Y CONTROLADA

El rostro de Tabaré Vázquez concentra la atención en su sonrisa “seductora” y “distendida” y tiene gestos “medidos” y “controlados”. “Siempre vas a notar que se enojó por lo que dice más que por una gestualidad corporal desbordante. Cuando se enoja simplemente se para como un estaca”, explica Richard Danta, magíster en Comunicación y especialista en semiótica y lingüística. Vázquez tiene una postura no verbal “intensa” y “fuerte” y una de sus fortalezas es la forma de moverse en los actos.

UN TIC QUE TRADUCE MEDIDA Y SEDUCCIÓN

A pesar de ser un hombre de poca estatura, Luis Lacalle Pou se agranda con su lenguaje corporal y logra concentrar la atención. “No es que sea muy gestual pero sus gestos están cargados de energía”, explica el docente Gustavo Rey. Tiene una postura erguida, no encoge sus hombros ni su cuerpo. En el rostro es de destacar su mirada, a veces algo tensa pero siempre segura. Lacalle Pou tiene un tic: tocarse el pelo. Según Rey, no es un tic nervioso, sino que puede leerse como un gesto de rebeldía e, inconscientemente, como una expresión de seducción.

CORPORALIDAD “PESADA” Y GESTUALIDAD “INQUIETA”

El candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry tiene una corporalidad “lenta” y “pesada”. El mismo reconoce en el libro Charlas con Pedro, de Alfredo García, que es “tenso” con su cuerpo. Tiene una mandíbula pronunciada, fuerte, terrenal y una sonrisa que no logra tomar protagonismo, según Danta, por la forma cúbica del cráneo. Bordaberry tiene una gestualidad importante, inquieta y, por momentos, descontrolada. Lo paralinguístico es su fuerte. Tiene un timbre de voz muy bueno y maneja bien el lenguaje doctoral.

UN CANDIDATO DE PLANO MEDIO

Una de las principales características del candidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, es que cuando habla, en una entrevista por ejemplo, se toca permanentemente los dedos, en una señal inconsciente de ansiedad, según Rey. Por momentos tiene un estilo pastoral similar al de un catequista, compuesto por gestos suaves y un tono tranquilo. Según Danta, es un candidato de “plano medio” ya que no hay una construcción de la corporalidad integral. “Hay una preocupación de centralizar más en el rostro y en la palabra y no tanto en los otros lenguajes”, explicó.

VIVIANA RUGGIERO  oct 12 2014

EN EL URUGUAY PROFUNDO, en poblados de pocos habitantes, existe población bajo la línea de pobreza   incapaz   de insertarse en una economía  demandante.

Estos programas merecen instrumentos   que concentren sus esfuerzos institucionales en los múltiples objetivos que definen la acción o bien justifican el esfuerzo de la sociedad en su financiamiento. El Instituto Plan Agropecuario es una histórica institución cuyo objetivo es la extensión y difusión de tecnologías para la producción ganadera y los recursos productivos involucrados en la misma (atender otros rubros quedó hace ya tiempo fuera de sus objetivos). Tiene un destacado equipo técnico y sus trabajos, estudios, informes, son de referencia obligada. Sin embargo se debate en una lucha existencial con un presupuesto menguado que a duras penas le permite sobrevivir. Aún así se las ingenia para realizar valorados cursos para trabajadores rurales e incluso productores o aprendices de tales que han tenido la bendición de incorporarse a la actividad. No parece razonable exigirle atender programas de asistencia social dirigido a poblaciones con las carencias que definimos anteriormente. Más aún, las características de estos enclaves de pobreza hacen que no necesariamente los programas de capacitación del IPA puedan ser aprovechados, aún cuando sería la única actividad utilizable por un programa como el que propone el MIDES.

 

Si no parece razonable que se incluyan en el IPA objetivos para los que nos está diseñado ni para los que cuenta con financiamiento, menos aún parece razonable involucrar al INIA en un programa de este tipo. La investigación agropecuaria en nuestro país ha encontrado una forma de financiamiento que resulta modelo para otros países, dónde el sector productivo participa en igualdad de condiciones con el Estado. Nunca mejor justificado, desde que los beneficios de invertir en innovación y desarrollo en la producción primaria luego son aprovechados por toda la economía en su conjunto. Con el auge del agro negocio este sistema está pletórico de recursos financieros, pero está más exigido que nunca en una carrera sin renunciamientos detrás de la excelencia técnica. Es claramente un instrumento para el desarrollo económico, a partir del cual luego la sociedad tendrá los recursos para invertir en programas de corte social como el que propone el MIDES. Pero creer que la investigación agropecuaria permitirá encontrar soluciones productivas para aquellos muy pequeños productores, o más bien campesinos (término que no es utilizado en nuestro país pero que bien define al productor de subsistencia) es absolutamente antojadizo y voluntarista. Salvo que el MIDES esté tras los fondos del INIA y no sus competencias institucionales. Si esto último fuera así se olvidaron de incluir a INAC en los convenios…

 

Sin embargo hay un poderoso instrumento cuya razón de ser y objetivos coinciden con el programa que propone el MIDES. El Instituto Nacional de Empleo y Formación Obrero Profesional (INEFOP) administra los recursos que todos los trabajadores aportan mediante una quita del 0,125% de sus ingresos. Entre los objetivos definidos en su misión está establecido que deberá atender los intereses de los sectores de mayor vulnerabilidad frente a la desocupación. No obstante su participación promoviendo programas de capacitación en el medio rural, acordes a las necesidades del mismo, ha sido menor, al punto de merecer muy fuertes críticas desde distintos ámbitos de las instituciones oficiales vinculadas al agro. Acaso algunas acciones con el Secretariado Uruguayo de la Lana, el propio Plan Agropecuario y muy poco más.

Su pobre ejecución está patéticamente documentada por el uso de sus recursos financieros. Este instituto descanse hoy sobre un poderoso colchón cuyas últimas versiones indican que supera los cien millones de dólares. En su incapacidad para ejecutarlos es público y conocido que convocó recientemente a una licitación de corredores de bolsa para colocar una cifra del entorno de los 50 millones de dólares en el mercado financiero. Resulta surrealista que los aportes tomados de los sueldos de los trabajadores uruguayos con el objetivo de promover la capacitación y el empleo para quienes sufren las dificultades de la inserción laboral, terminen en el circuito financiero. Sin embargo nunca escuchamos críticas del PIT CNT al respecto, que bien al tanto están desde que participan de la dirección del INEFOP.

 

No se trata de invalidar el esfuerzo que propone el MIDES con acciones dirigidas a los bolsones de pobreza que aún existen en el medio rural, por el contrario, lo aplaudimos. Pero que utilicen los instrumentos indicados para ello, que los tienen a mano y con recursos abundantes, evitando distracciones en sus objetivos a institutos que de por sí tienen fuertes exigencias en otras áreas.

Es algo así como querer sacar un clavo con una llave de caño teniendo una tenaza a mano…

Por Tomás Laguna

correodelosviernes.com.uy

Juan José Millás viajó allí para encontrarse con el atípico presidente José Mujica

El mandatario recibió al escritor en su humilde casa y en su despacho

El político y Millás viajaron juntos hasta la residencia oficial de verano

Un periplo que traza el retrato de un hombre y de toda la nación

Una pequeña parte del maravilloso viaje que Juan José Millás y Jordi Socías, compartieron con el presidente José Mujica. / JORDI SOCÍAS

La tormenta se anunciaba con un estado de exaltación semejante al aura que precede a las migrañas. La atmósfera se oscurecía en pleno mediodía, como si Dios hubiera cerrado los ojos, y se levantaba un aire extraño, de tonalidades psíquicas, productor de una euforia gratuita. Cada grieta de la pared adquiría una relevancia misteriosa, como si en el interior de la grieta, en vez de vivir una cucaracha, viviera una libélula. Luego el cielo se descerrajaba con la violencia con la que la poli echa abajo la puerta de una casa de narcotraficantes y caía el agua a chorros. En un cuarto de hora, los edificios quedaban empapados como una esponja recién sacada del agua y colocada sobre el borde de la bañera. Los niños saltaban en los charcos mientras la realidad permanecía suspendida.

El clima montevideano tenía trastornos de carácter.

En la habitación del hotel, cuya ventana daba a un patio de luces, te sentías como uno de esos personajes de Onetti que, desnudos sobre la cama, sin parar de fumar, atienden obsesivamente a los ruidos del exterior mientras intentan componer en su cabeza una imagen del mundo.

El mundo.

El mundo, al principio, eran las calles que bajaban hacia ese lugar rarísimo donde se encuentran las aguas del río de la Plata con las del océano Atlántico, dos monstruosidades naturales que copulan sin pausa. A veces, el mar penetra en el río y a veces el río se introduce en el mar, depende de los vientos, de las mareas, de las lluvias, de las crecidas, de los efectos del cambio climático. Ese solapamiento afecta a la fauna: peces de mar que se precipitan de súbito en el agua dulce y peces de río que se encuentran de pronto en la dimensión de lo salado.

–¿Se mueren los peces cuando atraviesan la frontera? –pregunté a un pescador.

–Se retiran a tiempo o se adaptan –dijo.

–¿Pero se mueren a veces? –insistí por una preocupación propia que acababa de desplazar a los animales.

–Yo creo que se retiran o se adaptan –insistió él.

El País Semanal nos había enviado al otro lado del mundo para que escribiéramos un reportaje, de modo que al caer la tarde el fotógrafo Jordi Socías y yo salimos a caminar y cogimos una de las calles de las que bajan hacia el estuario, que son varias. Cuando llevábamos una hora andando vimos salir a un tipo con una bolsa de una tienda de delicatesen.

–¿Venden buenos vinos ahí? –le preguntó Socías.

–Muy buenos –dijo–, y un pan excelente. Pero ya van a cerrar.

Era un tipo de clase alta, con ganas de conversación, de modo que le preguntamos si el mercado quedaba muy lejos.

–No vayan –dijo–, a esta hora está muerto.

–¿Y si bajamos hacia la rambla?

–Ni se les ocurra, está muerta también. Suban por esta calle y a cuatrocientos metros encontrarán bares de ambiente, como los de Madrid o París.

–Pero nosotros no queremos ver Madrid o París, queremos ver Montevideo –dijo Socías.

El tipo nos miró como si nos hubiéramos vuelto locos y se alejó prudentemente de nosotros, que continuamos caminando en la dirección prohibida. En la dirección prohibida, en efecto, todo estaba muerto.

–Es que aquí hay que venir por la mañana –nos dijeron en el mercado.

Hay zonas de Montevideo en las que solo es Montevideo por las mañanas y a la hora de comer. Luego se convierten en otra ciudad en la que siempre es domingo por la tarde, como sucede en la vida de algunas personas: en la de Felisberto Hernández, por ejemplo, otro autor uruguayo de referencia, enormemente infeliz, al que habíamos releído antes de viajar.

Montevideo parecía un estado de ánimo.

                                                                    ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

Regresé a la habitación del hotel en estado líquido, me quité la ropa, excepto los calcetines (los calcetines no porque tengo la superstición de que me sujetan los pies a la pierna), llené la bañera de agua fría, me metí dentro, encendí un cigarrillo, y abrí una novela de Onetti justo en el instante en el que un personaje dice: “Yo soy un hombre solitario que fuma en un sitio cualquiera de la ciudad; la noche me rodea, se cumple como un rito, gradualmente, y yo nada tengo que ver con ella”.

Abandoné el libro en defensa propia. La temperatura del cuerpo ya no era febril. Recordé al tipo que pretendía que en Montevideo, en vez de ver Montevideo, viéramos Madrid o París y ahí apareció en mi cabeza una pregunta tópica: ¿Uruguay es un país europeo o latino­americano? Era un poco como preguntarse si las aguas, en el estuario del río de la Plata, eran más fluviales que marítimas o más marítimas que fluviales. Según. Lo aconsejable era introducir el dedo y llevárselo a la boca para comprobar si sabía o no sabía a sal. Montevideo sabía con frecuencia a novela afligida de Onetti, aunque también a prosa indócil de Levrero.

                                                                    ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

Lo que acabo de contar sucedería después, pero se ha colado antes no sé por qué, pongamos que por el cambio horario. Lo que sucedió al poco de que aterrizáramos, con la maleta a medio eviscerar sobre la cama de la habitación del hotel, es que sonó el teléfono y resultó ser el secretario de comunicación del presidente de Uruguay.

El presidente de Uruguay, José Mujica, en su casa de Rincón del Cerro. “Se ha dicho de ella que es una casa modesta. Falso. Es pobre”, afirma el autor del texto. / JORDI SOCÍAS

–A las 15.30 –dijo– pasa un coche a recogerlos para llevarlos a la chacra de Mujica.

Miré el reloj: era mediodía.

–Pero habíamos quedado en que el encuentro se produciría mañana –observé con cautela.

–Mañana no puede ser –concluyó el secretario.

Colgué y avisé al fotógrafo. Socías y yo éramos dos señores mayores que arrastrábamos trece horas avión, un cambio horario y un salto sin red del invierno español al verano uruguayo. Nos encontrábamos estupendamente, sí, pero el mismo hecho de encontrarnos tan bien nos hacía sospechar de nuestro equilibrio mental.

Cuando nos recogieron, llovía con una inclemencia extraordinaria, como si le estuvieran haciendo daño a alguien. Y aunque quedaban cinco o seis horas de luz (de luz oscura) porque en Montevideo, en febrero, anochece tarde, las calles se habían apagado como los pasillos de una oficina en día festivo.

El automóvil navegó hacia las afueras. Enseguida alcanzamos una zona rural. La lluvia había cedido un poco y a través de los cristales mojados, en medio de los cultivos, veíamos aquí o allá, distribuidos de forma irregular, galpones que quizá eran casas o casas que quizá eran galpones. Había perros, bastantes, que salían a saludar al coche. Había gallinas. En esto, apareció en medio del camino un perro muerto que, cuando nos acercamos, resultó estar vivo. Pero le costó apartarse, como si no creyera en nada. En una de esas, el conductor detuvo el automóvil en una especie de cruce de caminos.

–Aquí es –dijo.

Habíamos llegado a Rincón del Cerro. Descendimos del coche y vimos, en medio del campo, una garita de vigilancia, de estética semejante a la de los retretes portátiles, que otorgaba al paisaje un aire surreal. Y allí mismo, a la derecha, medio oculta entre una vegetación sin domesticar, nos mostraron la casa de José Mujica, el presidente de la República Oriental del Uruguay. Se ha dicho de ella que es una casa modesta. Falso. Es pobre. Una chabola de alto standing, podríamos decir, con el techo de chapa, a cuya puerta nos aguardaba ese anciano que había puesto de moda a su país. Llevaba unos pantalones de chándal desgastados y una camisa azul de todo a cien.

–Señor presidente –dijimos extendiéndole la mano.

–Fuera, Manuela! –gritó él a una perra de tres patas, que se había adelantado a darnos la bienvenida.

José Mujica Cordano, el dueño de la perra tullida, contaba 80 años de los que 15 había estado preso por su pertenencia al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Tenía en su curriculum de guerrillero dos fugas y en su cuerpo seis heridas de bala. Detenido por última vez en 1972, no volvería a ver la luz hasta 1985. Entró, pues, con 37 años y salió con 50. Durante ese tiempo, conoció en las cárceles de la dictadura vejaciones sin límite. Desnudo, con las manos y los pies atados a una especie de somier o parrilla, le habían aplicado la picana hasta abrasarle los genitales y la lengua. La picana, siendo uno de los instrumentos preferidos de los militares, no era el único, ni el más sofisticado. Alcanzó asimismo justa fama el consistente en obligar a caminar al preso por una cornisa situada en un sexto piso, por ejemplo, con una capucha en la cabeza, haciéndole sentir el vacío bajo sus pies. Estaba la “bañera” también, el ahogamiento con paños empapados de agua, las simples palizas y, en fin, el hambre, el aislamiento, los perros… Cada cárcel tenía su especialidad.

Según relata Walter Pernas en Comandante Facundo,el ahora presidente de Uruguay, que había perdido los dientes en el trascurso de las palizas que le atizaban de forma habitual, llegó a comerse el papel higiénico y el jabón, además de las moscas que acudían a su celda (con frecuencia un simple agujero) atraídas por el olor a mierda que despedía el preso. Había chupado, con sus encías desnudas, en busca de un poco de calcio, los huesos que le arrojaban sus carceleros después de que los perros los hubieran limpiado. Bebió su propia orina, durmió durante años sobre suelos de cemento, expuesto a fríos intolerables y a calores asfixiantes. Había pasado semanas o meses sin ver la luz, años sin hablar con nadie que no fueran las ratas o los insectos que convivían con él o le hacían visitas. Perdió la noción del espacio y del tiempo, deliró, adelgazó hasta ser capaz de contar cada uno de los huesos de su esqueleto. Se cagaba y se meaba encima porque, fruto de los golpes, las balas y la deficiente alimentación, sufría problemas renales y digestivos. Cuenta el aludido Walter Pernas que no podía caminar erguido, como un hombre, y que en los momentos de mayor deterioro físico y psíquico los militares llevaban a sus hijos a la cárcel para que vieran a la bestia y la insultaran. Viajó, en fin, varias veces hasta el borde mismo de la muerte de donde regresaba alucinado, con los ojos hundidos y sin masa muscular sobre la que sostenerse. Lo llevaban y lo traían de una prisión a otra, de un agujero a otro, como un saco de mercancía inmunda, arrojándolo sin contemplaciones sobre la caja del camión militar y sacándolo de ella a patadas. Conocedores de su diarrea crónica y de sus problemas urinarios, los carceleros desoían sus súplicas para que lo condujeran al retrete. Fruto de su constancia, y de la de su madre, logró, al cabo de los años, que le dejaran poseer un orinal del que no se separaba y que se convirtió increíblemente, con el paso del tiempo, en el símbolo de una victoria moral sobre sus secuestradores. Abandonó la cárcel abrazado a él, convertido ya en una maceta de flores. Apenas llevaba cuatro días libre, cuando pronunció un discurso político en el que resultaba imposible encontrar un vestigio de resentimiento. La naturaleza, suele decir, nos ha puesto los ojos delante para que miremos al frente.

Una escena en Montevideo, capital uruguaya. / JORDI SOCÍAS

Fuera, Manuela! –volvió a gritar José Mujica a la perra de tres patas.

Manuela se apartó y entramos en la casa, que olía a humedad.

–Uruguay se está tropicalizando –dijo Mujica–. No sé cómo hay gente que niega todavía el cambio climático.

Nos sentamos en la estancia de la entrada, que era también la pieza de distribución del resto de las habitaciones (un dormitorio, el baño y la cocina: unos cuarenta o cuarenta y cinco metros en total) y yo advertí con horror que esperaba de mí que le hiciera una entrevista. Me puse a ello, pues.

A la primera de mis preguntas respondió que los gobernantes ya no mandaban nada.

–¿Quién manda entonces? –pregunté.

–Los grandes poderes financieros. Ya no es el perro el que mueve la cola, sino la cola la que mueve al perro.

–¿Y usted le dice esto a los jefes de Estado o los presidentes con los que se reúne?

–Sí.

–¿Y qué le dicen?

–Me dan la razón, pero miran para otro lado. Cultivan la ilusión de volver a ser presidentes, no se atreven a pegarle al enemigo más fuerte que existe. Disimulan, pero somos juguetes.

–¿Cómo ha logrado gobernar durante casi cinco años siendo consciente de esas limitaciones?

–Este es un paisito muy especial. Más del 50% del movimiento bancario está en manos del Estado. A los uruguayos nos educan en que, cuando tenemos un peso, tenemos que ir al Banco de la República, que es el banco del Estado. Y no es que nos trate bien, solo falta que nos peguen, pero tenemos confianza en él. La banca privada es débil.

–Todos los sectores estratégicos de Uruguay están nacionalizados.

–No me eche la culpa a mí. Cuando yo nací, ya estaba todo así, es una construcción de la historia.

Mientras hablamos, y como la puerta se ha quedado abierta, por el calor, entra Manuela, entra un galgo cojo, entra otro perro de raza indefinida, todos nos huelen, nos piden caricias, creo que entra un gato también que se frota el lomo contra mis piernas, las moscas zumban excitadas… Fuera, mezclado con el ruido de la lluvia, se escucha de vez en cuando un alboroto de gallos. Observo a Mujica y me parece que va y viene dentro de sí mismo, como si tuviera una trastienda en la cabeza. Cuando regresa de la parte de atrás, se asoma al mundo con un punto de cortesía y otro de malicia. Me pregunto qué interés podemos despertarle este par de españoles. Me pregunto también si sus respuestas son tan mecánicas como mis preguntas. Dice que Uruguay es un país rico venido a menos, que se echó a dormir cerca de la década de los sesenta, tras salir campeones del mundo en Maracaná.

–Cincuenta años de nostalgia –añade.

Dice que se burocratizaron, que llenaron de gente las propiedades del Estado, que tenían un teatro (el Solís) con un empleado para subir el telón y otro para bajarlo. Dice que todavía tienen un problema con la burocracia estatal. Reconoce que los sindicatos de los funcionarios, muy poderosos, le han torcido un poco el brazo. Dice que tiene paciencia, que hay que seguir luchando y sembrando, que él ha pensado mucho, porque en la cárcel tuvo mucho tiempo para pensar, y que aprendió que todo cambia muy lento. Dice que de joven andaba “muy apurado”, que se le fueron entre 25 y 30 años de su vida, la mitad preso, la mitad medio libre o “prisionero de mis esquemas”. Dice que hasta hace 20 o 30 años se podía discutir si había guerras justas o no y que eran justas aquellas que significaban un proceso de liberación nacional o intento de liberación de naciones que se sentían sometidas, pero que hoy por hoy, y tal como han evolucionado las cosas, todas las guerras son para que los más débiles sufran. Dice que hay que tratar de cambiar las cosas en paz, que es preciso llevar a cabo políticas de Estado y que las políticas de Estado son aquellas en las que, desde posiciones distintas, se buscan los puntos de acuerdo. Dice que han aparecido problemas que ningún país puede resolver por sí mismo, que o gobernamos la globalización o la globalización nos gobernará a nosotros. Dice que la democracia y el socialismo son compatibles a condición de que la una no se trague al otro. Dice que lo que más cabe destacar de su mandato es la lucha contra la pobreza y la indigencia y el creciente clima de estabilidad política y confianza que ha atraído a las inversiones extranjeras. Dice que si queremos un güisqui, dice que no vamos a tener más remedio que volver a la economía productiva y que en ese terreno Uruguay está muy bien situado porque tienen una excelente producción de lácteos, de carne, de cereales fundamentales. Dice que producen trigo, soja, que exportan arroz, que son buenos vendedores de carne de vaca, que exportan pescado porque ellos apenas comen pescado, muy poco, que tienen un mar precioso, pero que han vivido de espaldas a él pese a ser descendientes de gallegos. Dice que habla mucho con los chinos, que son su primer cliente, que les compran toda la soja y que están aumentando su presencia, que en las campañas electorales las banderitas son todas chinas. Dice que el problema de Europa es que ha descuidado la economía productiva, subordinándola al engranaje financiero, de ahí la imagen de la cola que mueve al perro, cuando lo productivo es el perro…

Me viene a la memoria que el secretario de comunicación nos dijo que disponíamos de una hora u hora y media y que Jordi Socías necesita también su tiempo para las fotos. Entonces me sale un gesto de impotencia, apago el magnetofón y le digo a Mujica, al presidente de Uruguay, el Pepe,como lo llaman los uruguayos:

–Mire, yo no sé hacer entrevistas, yo no sé hacer esto que le estoy haciendo.

Mujica se retira un momento a la trastienda que tiene dentro de sí (se le han apagado un poco los ojos), vuelve (se le han encendido) y me mira desde las dos rendijas por las que se asoma al mundo como si aún continuara dentro de una celda, como si el cuerpo fuera la celda y los ojos la mirilla.

–Lo que yo sé –continúo– es contar lo que me pasa. Si usted me permitiera venir a desayunar mañana a su casa y acompañarle luego al trabajo y ver cómo se mueve, cómo actúa, en fin, yo contaría luego todo eso…

Como la situación, al parecer, se ha vuelto un poco violenta, pues ni Mujica ni su secretario de comunicación entienden que les hayan enviado desde el otro lado del mundo a un tipo que no sabe hacer entrevistas, interviene Jordi Socías:

–Lo que Millás quiere decir es que él lo que sabe es contar historias.

–Vamos a tomar un trago –concluye Mujica.

Una calle de Montevideo, donde vive la mitad de la población del país, de 3,2 millones de habitantes. / JORDI SOCÍAS

Y nos vamos a la cocina, donde nos pone un güisqui y Jordi comienza a hacerle fotos, y no parece que estemos con un presidente ni nada parecido y yo me acuerdo de que este hombre dona el 87% de su sueldo a un proyecto de viviendas para pobres y le pregunto si le queda suficiente dinero para vivir y dice que sí, que a su señora, después de aportar al partido, le quedan 45.000 pesos, unos dos mil euros.

–¡Por favor –añade escandalizado–, con mi sueldo me sobra!

Su señora, que no se encuentra en la casa, es Lucía Topolansky, senadora y extupamara también y expresa de la dictadura. Se conocieron dos meses antes de entrar en la cárcel y al salir, trece años después, se fueron a vivir juntos. Se casaron hace cuatro o cinco años, por arreglar los papeles, pues ya van teniendo una edad, dice, y nunca se sabe. Los casó un juez, en esta misma cocina en la que nos encontramos ahora y que es una cocina típica de gente pobre, pero limpia, porque dice Mujica que la ventaja de que la casa sea tan pequeña es que entre él y su señora le pasan la escoba y la arreglan en un relámpago.

Para relámpagos, los que caen fuera. Pese a ello, el presidente de la República cede a los ruegos del fotógrafo y sale para que le haga unas fotos, pues dentro de la casa tiene problemas con la luz. Por suerte, ha dejado de llover o llueve ahora de una manera intermitente y Mujica posa casi sin protestar aquí o allá mientras va y viene de su trastienda mental. Cuando regresa, se ríe siempre, como si le hiciéramos un poco de gracia. En una de esas vueltas, me mira y dice que por qué no vamos mañana un rato a la Torre Ejecutiva, en la plaza de la Independencia, que es donde tiene su despacho, y nos apresuramos a decir que sí, desde luego, que estaremos allí a las once de la mañana como dos clavos. Y luego se vuelve a ir a la trastienda y cuando vuelve dice que por qué no le acompañamos también el sábado a Anchorena, donde está la residencia de verano de los presidentes de Uruguay, y nosotros que claro, y él que nos recogerá un coche a las ocho de la mañana, pues está a tres horas de distancia y conviene salir temprano.

Y con esas nos despedimos un poco asombrados, la verdad, de que nos dedique tanto tiempo, porque Mujica, además de dirigir un país, tiene más peticiones de entrevistas que una estrella del rock, pero bueno, pienso yo que le habremos dado un poco de lástima. Bien, bien.

Y nos vamos contentos al hotel y descargamos y salimos a dar un paseo, que es el paseo donde nos encontramos al tipo de clase alta que no quería de ningún modo que nos acercáramos al mercado.

Y al día siguiente, de nuevo bajo una lluvia y un viento tropicales, que vuelven los paraguas del revés, vamos a verlo a su despacho y cuando entramos está llevando a cabo una alocución radiofónica en directo a través del teléfono pegado a la oreja, como si no se hubieran inventado los manos libres o como si el presidente de la República no pudiera permitirse el lujo de una tecnología RSDI o RDSI, nunca sé cómo se dice. Y nos hace señas de que pasemos. Está hablando de los fenómenos climáticos extremos que padece esos días Uruguay y que han arruinado cosechas, inundado pueblos y destruido carreteras. Sequías, dice, inundaciones, nevadas en lugares increíbles, subida del nivel de los mares, hay islas del Caribe que en un día han perdido un punto o dos del PIB por culpa del clima. Dice que necesitamos políticas a nivel global, pero que el mundo de hoy se entretiene con lo urgente. Dice que esto lo ha desatado el hombre y que debería arreglarlo el hombre, que no deberíamos pensar como países, sino como especie. Entonces empieza a establecer una comparación entre el cambio climático y las tempestades financieras. Dice que en Uruguay tuvieron entre 2001 y 2002 un desastre financiero que dejó al 40% de la población por debajo de los niveles de la pobreza. Dice que eso ocurrió porque dejaron al sistema financiero suelto.

–El Uruguay de hoy –añade– podrá tener temporales, pero ya no va a tener temporales financieros porque el sistema financiero ahora está controlado. En algún momento –termina– dejará de llover; contaremos las pérdidas y las heridas y ayudaremos a quien sea preciso ayudar, pero estamos por encima de la timba financiera de carácter mundial.

Cuelga el teléfono y nos invita a tomar asiento. El despacho, seis o siete veces más grande que su casa, es luminoso y de techos altos, pero un poco impersonal, desangelado, como los despachos de los políticos. A propósito de las tormentas financieras a las que se acaba de referir en su alocución radiofónica, Mujica recuerda la de 2002, cuando el corralitoargentino.

–Quedamos fundidos –dice–. A partir de ahí comenzamos a controlar el sistema financiero. Los bancos de fuera, como el Santander, son una plaga en Uruguay, pero no pueden hacer nada, los tenemos agarrados del pescuezo. Tenemos algunos bancos del Estado que son los más fuertes, pero cortito.

Sobre una extensión de la mesa de trabajo que queda a la derecha de Mujica hay una serie de objetos entre los que destaca la maqueta de un tren de alta velocidad.

–Casi todos estos regalos –dice– son chinos. Vienen a ofrecerte un ferrocarril y traen una maqueta como esta. Es bravo, ¿eh?

–¿Han venido a ofrecerle un ferrocarril?

–Sí, varios. Como el país creció mucho, ahora tenemos un problema de comunicaciones muy serio. Tenemos que remontar la situación y vamos a tener que hacer algún negocio con los chinos, que son los que tienen capacidad para hacer ferrocarril.

“Montevideo nos pareció una de las ciudades más seguras del mundo”, afirma el autor del reportaje sobre la capital de Uruguay. “Al menos, como Madrid, Barcelona o cualquier otra ciudad europea”. / JORDI SOCÍAS

–En España –digo yo atacado de súbito por un instinto comercial en el que no me reconozco– también hacemos buenos trenes.

–Sí –admite él–, el problema es la capacidad financiera que tienen los chinos. Esa es la canción.

–¿Quiere decir que se lo hacen a plazos?

–Sí, te dan el oro y el moro, son generosos.

–Los chinos están comprando todo.

–Pero nosotros no vendemos las tierras, cada vez vamos a vender menos, vamos a cuidar la tierra y el agua porque es la materia prima que más vale. Este es un país pequeño, pero el 90% del territorio es productivo. No se puede vender una faja de tierra verde así como así, no abunda en el mundo. Y como la humanidad crece y quiere vivir cada vez mejor, el camino de los alimentos, que parecía algo secundario, ya no lo es tanto.

Tras visitar las dependencias de la Torre Ejecutiva, nos despedimos de José Mujica, el Pepe para sus paisanos, hasta el sábado (era jueves), día en el que, tal como nos había prometido, viajaríamos juntos a Anchorena, localidad situada en el departamento de Colonia y residencia de verano del presidente de la República.

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Cuando una publicación tan prestigiosa como la británica The Economistnombra País del Año a Uruguay “por su receta para la felicidad humana”, ¿es porque The Economist se ha vuelto gilipollas?

Tal era la pregunta.

Veamos, Uruguay es un país pequeño (176.215 quilómetros cuadrados, unas dos veces Andalucía), con costas al océano Atlántico y al río de la Plata. Limita al norte con Brasil y al oeste con Argentina, de modo que, observado el mapa del Cono Sur latinoamericano desde la convención de que el norte está arriba y el sur abajo, y que la fuerza de la gravedad tira hacia abajo de lo que está arriba, Uruguay parece empujado hacia el mar por los dos gigantes mencionados. Esta situación de encajonamiento provoca en algunos uruguayos sacudidas de carácter claustrofóbico que explicarían en parte el hecho de que la emigración haya constituido un fenómeno estructural a lo largo de su historia. Era un sitio del que había que irse, aunque parece que en los últimos años se ha convertido en un lugar al que hay que volver. La población es de 3.200.000 habitantes, de la que la mitad vive en la capital, Montevideo.

Quizá porque parece efectivamente encajonado entre Argentina, Brasil y el océano, quizá por su tamaño, por su clima, porque es un país constituido casi en un 90% por emigrantes europeos (por desarraigados, en suma), o por todos estos factores juntos, además de otros que ahora no se nos ocurren, el uruguayo todo lo exagera hacia abajo (así como, según el tópico, el argentino todo lo exagera hacia arriba). Si, según el chiste, el argentino se suicida arrojándose al vacío desde su yo, el uruguayo apenas se rompería una pierna saltando desde el suyo. Digamos, por acabar con este trámite, que se trata un país con escasa autoestima. Todo esto, dirán ustedes, son generalidades, tópicos. Cierto, pero generalidades y tópicos tan presentes en la vida cotidiana, en las conversaciones y lecturas, que conviene tomárselos en serio. Observen que cuando un uruguayo tiene éxito se larga enseguida a Buenos Aires, donde no lo reciben como uruguayo, sino como rioplatense: un modo sencillo de apropiárselo sin faltar a la verdad. Del prócer uruguayo José Artigas, dice Cristina Kirchner que no solo era argentino, sino que no quería ser uruguayo. A veces parece que Uruguay solo tiene razón de existir como contrapunto de Argentina. Jorge Drexler asegura que ser uruguayo consiste en no ser argentino. No entraremos ahora en si Gardel era de aquí o de allí. Parece que era uruguayo, aunque adoptó la nacionalidad argentina en 1923.

El uruguayo, en fin, sería morriñoso, melancólico, mohíno, cuando no decididamente triste. En Uruguay, y esto es un dato, se da la tasa de suicidios más alta de Latinoamérica, así como una incidencia exagerada de fallecimientos por cáncer. Hay uruguayos que para demostrarte lo poca cosa que son te hacen caer en la cuenta de que su país es el único del mundo que carece de nombre. Es cierto: oficialmente se llama República Oriental del Uruguay: significa que es una república situada al este del río Uruguay. Viene a ser como si a usted lo conocieran como el cuñado de Rosa, en el caso de que tenga una cuñada con ese nombre.

¿Cómo es posible que, con tales antecedentes, The Economist otorgue a Uruguay el título de País del Año “por su receta para la felicidad humana”? ¿Se ha vuelto The Economist gilipollas?

Pues no, el semanario británico está en su sano juicio. Y no ya porque en los últimos años se haya despenalizado el aborto, y se hayan legalizado los matrimonios gais o la marihuana. Todo eso, con ser significativo, es la espuma. Las cuestiones de fondo resultan menos espectaculares, menos mediáticas, pero sin estas no habrían sido posible aquellas.

En 2005, cuando ganó las elecciones el Frente Amplio, coalición que agrupa a los partidos de izquierda, Uruguay se encontraba en plena decadencia, en parte como consecuencia del desastre bancario argentino de 2002 y en parte por las políticas neoliberales anteriores. La desocupación había llegado al punto de que el 40% de la población se encontraba por debajo de los niveles de la pobreza. El salario real se había desplomado, la emigración devino masiva, los niveles de inflación resultaban insoportables, la deuda externa parecía imposible de saldar… Las constantes vitales, por resumir, hablaban de un país en estado de coma, un país deprimido, sin interés alguno para sí mismo ni para los inversores extranjeros.

En la actualidad, nueve años más tarde, el paro es del 6,5% y los salarios han recuperado el poder adquisitivo anterior a la crisis. En estos instantes, y según un estudio de Americas Quarterly, Uruguay lidera elranking de inclusión social de todas las Américas, por delante de Chile y de EE UU. El estudio está hecho sobre 21 indicadores en los que el país aparece en los primeros lugares en gasto social en relación con el PIB y en acceso al trabajo. La inflación, por debajo del 10% (excelente en comparación con la de sus vecinos), constituye sin embargo un motivo de inquietud para las autoridades.

En un tiempo récord, el Gobierno del Frente Amplio, dirigido por Tabaré Vázquez, y del que José Mujica fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, promovió planes de desarrollo que se tradujeron en la creación de puestos de trabajo. Se recuperaron derechos laborales perdidos durante la época de la liberalización. Se definieron pautas salariales y se fijaron nuevas condiciones laborales. Se impulsaron leyes sociales por las que los trabajadores del campo, por ejemplo, que bregaban de sol a sol, empezaron a trabajar ocho horas. Se acometieron inversiones nuevas (en Uruguay están las dos plantas de celulosa más grandes del mundo y hay una tercera en perspectiva). En el momento de escribir este reportaje está a punto de firmarse con una multinacional un contrato para la extracción de hierro con un horizonte de trabajo para 15 o 20 años (Proyecto Aratirí). Este desarrollo productivo se traduce en la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de las personas porque va acompañado de una mejor distribución de los ingresos, que han aumentado (el Estado cobra más porque se modernizó y profesionalizó el sistema recaudatorio).

“Hay zonas de Montevideo en las que solo es Montevideo por las mañanas y a la hora de comer. Luego se convierten en otra ciudad en la que siempre es domingo por la tarde”, opina Juan José Millás. En la imagen, el bar Los Beatles. / JORDI SOCÍAS

Cuando José Mujica ganó las elecciones en 2009, continuó la política económica de su antecesor, pero modulando sus aspectos sociales. Así, con una parte de las ganancias del Banco de la República creó un fondo para apoyar iniciativas productivas comunitarias, de economía social: lo que él llama “búsqueda para otros modelos de desarrollo que no sean capitalistas”. Especies de cooperativas, en fin, formas diferentes de propiedad a las que se exigen resultados, de ahí que tengan un control muy estricto de economistas y expertos. Si no son viables, no son.

Durante estos años, y tal como indica el citado estudio de Americas Quarterly, se ha trabajado mucho también con las personas excluidas, con la gente que en los tiempos de la indigencia se refugió en asentamientos situados en los alrededores de la capital. Hubo planes de emergencia para que esas personas no se desengancharan del sistema, primero con procedimientos asistenciales, después con programas de autoconstrucción de viviendas, de guarderías, policlínicas… Algunos de estos asentamientos se legalizaron, dotándolos de servicios, y en la actualidad forman un paisaje de barrios modestos, pero habitables porque sus dueños se han preocupado mucho en mejorarlos. La tasa de desocupación, en la actualidad muy baja, contribuyó a que, en una segunda etapa, estos grupos condenados en principio a la marginación se incorporaran a la sociedad. Hay salario mínimo (en torno a 500 dólares), hay un sistema nacional de salud, hay mutualidades, jubilación, no hay analfabetismo. El 98% de la población tiene agua potable y el 70% dispone de una red de saneamientos públicos. De otro lado, y hablando de aspectos tecnológicos, Uruguay es el principal exportador de software de América Latina (la ocupación en el sector de la tecnología informática es plena) y empieza a caminar con paso firme en los avances biotecnológicos, muy ligados al sector agropecuario y a la alimentación.

Piensa uno que quizá fue este conjunto brevemente esbozado de conquistas económicas y sociales lo que condujo a The Economist a declarar a Uruguay “País del Año por su receta para la felicidad humana”. Si faltaba algo que coronara el pastel, resulta que tenían un presidente, José Mujica, el Pepe, que se atrevía a llevar la vida que predicaba para los demás.

¿El panorama es idílico? ¿El consenso es total? Desde luego que no. Las fábricas de celulosa, por poner un ejemplo, han obligado a reforestar parte del país, que en su conjunto es una llanura ligeramente ondulada, sin una sola elevación. La reforestación, que afecta al 2% del territorio, se ha hecho fundamentalmente a base de eucalipto, especie odiada por los ecologistas porque chupa mucha agua, degrada el suelo y amenaza a la biodiversidad. Otra de las grandes iniciativas del Gobierno Mujica, el de la minería de hierro a cielo abierto (el Proyecto Aratirí), tiene también sus detractores que temen el impacto medioambiental. En cualquier caso, los índices de popularidad de Mujica se mantienen en niveles más que aceptables. También, con tantos matices como personas, la aprobación a la gestión gubernamental. De hecho, pocos dudan de que el Frente Amplio vuelva a ganar las elecciones cuando, dentro de un año, Mujica termine su mandato.

En resumen, que no es lo que digamos nosotros, es lo que dice la realidad y refleja The Economist.

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Cogemos el autobús 116 para ir a Pocitos. Pocitos es un barrio de Montevideo, no se apure usted, como si dijéramos Argüelles en Madrid. Nos han dicho que allí venden pescado, lo que constituye una rareza. Los montevideanos no toman pescado, pese a tener a su disposición un río y un océano con las especies más variadas. Una despensa gigantesca que desestiman porque ellos solo comen carne y pasta. Un día carne y otro pasta. Carecen de una cocina propiamente dicha. No se podría decir “me gusta la cocina uruguaya” porque tal cosa no existe. Hay días en los que sales del hotel y huele a asado y días en los que huele a pasta. Si quieres ir a contracorriente, porque ese es tu carácter, lo único que tienes que hacer es comer asado cuando huele a pasta y comer pasta cuando huele a asado.

Pero nos habían dicho que en el Mercado del Buceo, situado en Pocitos, no solo vendían pescado y marisco, sino que había un restaurante especializado en productos del mar. Cogimos, ya digo, el 116, que para usted es lo mismo que si hubiéramos dicho el 120, y nos pusimos en marcha. Apenas rebasada la línea del conductor había un asiento especial, una especie de trono que parecía conferir cierta autoridad al que se sentara en él. Lo ocupé, claro, como cualquier persona con complejo de inferioridad, y en la siguiente parada se me acercó una señora que pretendió pagarme. El conductor se echó a reír.

–Es que ese es el asiento del cobrador –di­jo–, pero está de vacaciones. De todos modos es un puesto a extinguir.

–En España –dije yo– los cobradores de autobús se extinguieron en el cuaternario.

Nos pusimos a hablar de esto y de lo otro y enseguida se formó una tertulia muy agradable de cuatro o cinco personas. En un momento dado, pregunté al conductor:

–¿Les permiten hablar con los pasajeros?

–No, pero yo hablo igual.

Les dije que en los autobuses italianos hay un cartel en el que pone:“Vietato parlare con l’autista”, pero no se rieron. Cuando estábamos llegando a destino, sonó el móvil del conductor. Lo cogió, habló con alguien, quizá su esposa, y colgó.

Ambiente en una calle de Montevideo. / JORDI SOCÍAS

–¿Les permiten hablar por el móvil? –pregunté.

–No, pero yo igual hablo. Soy un delincuente, je, je.

El famoso restaurante de pescado resultó ser una fritanga de tercera, pero Pocitos, situado en el borde de una de las playas formadas por el río de la Plata, nos pareció un barrio agradable, de clase media-alta. Lo que siempre hemos querido ser.

                                                                    ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

Esa noche, al llegar al hotel, sonó el teléfono. Era de Presidencia del Gobierno. Mujica se sentía indispuesto y había cancelado el viaje a Anchorena. Vaya por Dios, me dije contrariado, y avisé a Jordi Socías, que renegó también de nuestra suerte.

Dudé si dormir con el aire acondicionado y coger una bronquitis, o con la ventana abierta y que me frieran los mosquitos. Elegí los mosquitos y al poco de cerrar los ojos me despertó un picor intensísimo en el brazo. Me levanté, encendí la luz, me coloqué las gafas, tomé un periódico e inspeccioné las paredes blancas de la habitación en busca del bicho. Entonces reparé en la existencia de manchas negras e irregulares, como test de Rochard incompletos, formadas por los cuerpos de los mosquitos aplastados por anteriores huéspedes. Comprendí que en aquel cuarto se habían producido verdaderas carnicerías. En esto, descubrí a mi chupador de sangre, que era muy grande para insecto, aunque pequeño para colibrí, y descargué sobre él todo el peso del periódico. Y de mi ira. Quedó en la pared una mancha roja que con el paso de las horas se volvería negra. Al meterme en la cama de nuevo, recordé un cartel que había visto ese día en el Cementerio Central (uno de los más importantes de Montevideo) en el que se solicitaba a los visitantes que no dejaran agua en los recipientes destinados a las flores, pues el agua podrida era un excelente caldo de cultivo para el mosquito del dengue. Calculé la distancia que había desde el cementerio al hotel y no me pareció probable que viniera de allí el que me había picado.

                                                                     ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

El cambio de planes por la indisposición de Mujica nos obligó a reorganizar nuestro viaje. Dando por hecho que no volveríamos a encontrarnos con él, dedicamos los siguientes días a patear Montevideo, a conocer el país, a hablar con la gente. El país se conocía de muchas formas, por ejemplo, comprando tabaco. Jordi Socías y yo no fumamos en España, pero en el extranjero sí. Tenemos la superstición de que en el extranjero podemos ser castigados por otras cosas, pero no por fumar. En el exterior de la primera cajetilla que compramos se veía la fotografía de dos hombres que en realidad eran el mismo, aunque uno de ellos estaba sano y el otro llevaba un tubo de oxígeno.

–¿En qué etapa de la enfermedad estás? –le preguntaba el sano a su versión enferma.

Nada de “fumar mata” o “fumar produce cáncer”, esa cosa directa al estómago, tan nuestra. Todo mucho más sutil, más uruguayo, más portugués o gallego, si ustedes lo prefieren. Nos aficionamos a comprar paquetes porque había multitud de variedades. En una de ellas, una mujer joven y guapa se miraba en el espejo, donde aparecía una versión de sí deteriorada por la quimioterapia.

–¿En qué etapa de la enfermedad estás? ­– preguntaba de nuevo la mujer sana a la enferma con una frialdad atroz.

Comprar tabaco era, decíamos, una forma de conocer el país. También visitar las ferias o mercadillos de Montevideo, la de Tristán Narvaja, por ejemplo, donde se sucedían, una tras otra, una serie de librerías que combinaban sin problemas las novedades editoriales con el libro antiguo o de ocasión. Si hubiéramos de deducir el grado de cultura de los uruguayos de los títulos que figuraban en los escaparates, diríamos que se trata de uno de los pueblos más ilustrados del mundo. Si tuviéramos que deducirlo, en cambio, de la visita al zoo de Montevideo, diríamos que el uruguayo es un tipo que no cree en el sufrimiento de los demás, de los animales al menos. Jamás habíamos visto un zoológico más triste, más enfermo, más parecido a una prisión medieval. Los animales te miraban como si estuvieran condenados a cadena perpetua.

Aparte de fumar y de visitar el zoo, viajamos por el interior en un coche alquilado, enfrentándonos a tormentas tropicales en medio de las cuales el automóvil estuvo a punto de naufragar en varias ocasiones. El interior de Uruguay es idéntico a sí mismo. Vistos cien quilómetros, visto todo. Una penillanura cuyas suaves ondulaciones aumentaban, dentro del coche, la sensación de ir en un barco más que en un automóvil. A un lado y otro de la carretera, cultivos de soja, de maíz y de arroz, entre otros cereales. De vez en cuando, un grupo de vacas o de ovejas. Podías hacer decenas de quilómetros sin ver a un ser humano, sin descubrir una casa, un pueblo, una gasolinera. Ello se debe en parte a que la densidad de población es muy baja (no llega a 19 habitantes por quilómetro cuadrado, cuando en España, por ejemplo, es de 93). Nos habría gustado llegar a la frontera con Brasil, pero el tiempo lo hizo imposible.

–No sigan –nos dijeron en un peaje–, el tiempo está muy bravo.

Como no nos podíamos perder Punta del Este, lugar mítico de veraneo de los millonarios argentinos, viajamos también hasta allí, pero resultó ser como Benidorm o cualquier otro lugar turístico con una afición desmesurada al cemento. Decepcionante, aunque previsible. Siguiendo la costa llegamos hasta José Ignacio, donde por fin comimos un buen pescado. Nos dijeron que la costa se volvía más interesante cuanto más se alejaba uno de las grandes aglomeraciones y era verdad. Pero tuvimos que dar la vuelta antes de llegar a Punta del Diablo.

La gente nos preguntaba qué nos había parecido el Pepe y nosotros les respondíamos que qué les parecía a ellos. Advertimos que la percepción que se tenía de Mujica fuera no coincidía exactamente con la que se tenía dentro (nadie es profeta en su tierra). Con las cautelas con las que conviene recibir cualquier generalización, diríamos que las clases medias y altas intelectuales observaban a Mujica con cierta condescendencia. Le agradecían que hubiera colocado a Uruguay en el mapa, pero su forma de vivir les resultaba un poco pintoresca.

–Parece que tiene un núcleo melancólico el loco –nos dijo una periodista para explicar el hecho de que prefiriera la chacra al palacio presidencial.

En las clases altas, en fin, no acababan de aprobar el hecho de que viviera humildemente ni de que apareciera en las televisiones de medio mundo con los pantalones del chándal remangados hasta la rodilla (tiene problemas de circulación y le alivia llevar las piernas al descubierto). Nadie negaba desde luego las profundas transformaciones sufridas, para bien, por el país bajo su mandato. Pero ponían pegas aquí o allá, a veces de carácter económico, aunque le recriminaban también sus fracasos en las reformas de la Administración y en la enseñanza, dos de los pilares de su programa electoral. Se quejaban asimismo de la inseguridad, aunque Socías y yo podemos atestiguar que en ningún momento, a ninguna hora, en ninguna calle, tuvimos el mínimo percance, ni siquiera la sensación de que podríamos tenerlo. Montevideo nos pareció una de las ciudades más seguras del mundo, tan segura al menos como Madrid, Barcelona o cualquier otra ciudad europea.

–El viejo –nos dijeron algunos refiriéndose a Mujica– se ha creado un personaje y no hay manera de saber cuándo habla el uno y cuándo el otro.

Nos pareció que la admiración hacia Mujica crecía a medida que descendías en la escala social. De la mitad hacia abajo gozaba de una reputación conmovedora. Lo veían como a uno de los suyos y les parecía un signo de coherencia que aplicara a su vida el grado de austeridad que predicaba para la de los demás.

                                                                   ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

En estas, a media semana recibimos una llamada de Presidencia del Gobierno. Nos dijeron que Mujica tenía un gran disgusto por no haber podido cumplir su palabra de llevarnos a Anchorena y que, si estábamos dispuestos, podríamos ir el viernes. El hecho de que el presidente de la República se sintiera culpable por no haber cumplido la palabra dada a dos periodistas españoles (o finlandeses, da lo mismo) parecía insólito. ¿Sería una broma? Nos apresuramos a decirle que sí, claro, y quedaron en recogernos a las 13 horas en el hotel. Desde allí iríamos a por el presidente, que estaría en su chacra, viajaríamos hasta Anchorena (unas tres horas), veríamos aquello con detenimiento y regresaríamos por la noche. El programa era matador para un señor de 80 años que llevaba encima una dura semana de trabajo. Desde cualquier punto de vista que lo observaras, aquella actitud hacia nosotros resultaba de una generosidad sin límites.

El mandatario en su despacho presidencial de la Torre Ejecutiva. “Casi todos estos regalos son chinos”, explica sobre los objetos orientales que decoran su mesa. / JORDI SOCÍAS

El automóvil presidencial resultó ser un Volkswagen de gama media sin ningún signo interno o externo que delatara la condición de su ocupante. El chófer, mientras nos dirigíamos a la chacra, nos dijo:

–El Pepe es como nosotros, no esconde nada. Él va al supermercado, a la ferretería. Si tiene ganas de comer un churrasco, va a la carnicería. Él hace los mandados, no tiene servicio. Le pasa la escoba al piso. Le gusta conducir su Fusquita (un Volkswagen Escarabajo muy antiguo).

–Como les había prometido, vamos allá, sacamos unas fotos, tomamos un copetín y volvemos –dice Mujica saliendo de su casa con la cara lavada y el pelo mojado, como si se acabara de despertar de una siesta.

Anchorena, según nos habían dicho, era una finca de más de mil trescientas hectáreas que un argentino apellidado de ese modo regaló al Gobierno uruguayo con la condición de que fuera la residencia de verano del presidente. El regalo incluía, entre otras condiciones, que no se podía vender y que el presidente tenía que pasar en ella unos treinta días al año. Todo esto había sucedido porque el tal Anchorena, perteneciente a una de las familias más ricas de Argentina, se había subido un día en un globo al otro lado del río de la Plata, en Buenos Aires, y había aterrizado en el lado de acá, en Uruguay, allí donde el río San Juan desemboca en el río de la Plata. El lugar le pareció tan hermoso que construyó en él una casa inglesa de proporciones gigantescas, además de diversos anexos para el servicio y los caballos. Trajo especies de todo el mundo y reforestó el lugar, que en la actualidad es un hermoso parque natural.

Durante el viaje a Anchorena, Mujica iba sentado en el asiento del copiloto; Socías, detrás del conductor, con la cámara a punto. Yo, detrás de Mujica.

–¿Qué le pasó el sábado anterior? –pregunté.

–Fui a pasar una zanja. Llovía y me desgarré. Tomé unos remedios y me doy un aerosol.

Mientras viajábamos, dijo que la lluvia les había “embromado mucho”. Nos contó que nació en una chacra y que dedicó varios años de su vida a estudiar la ganadería de todo el mundo para conocer lo que era la mayor riqueza de su país. Entonces suena el móvil, un viejo Nokia, lo coge. “Hola, viejo”, contesta, “decile que le voy a ver”. Cuelga. Dice que hacia los 17 o 18 años recibió clases de don José Bergamín. Que hasta los 20 años leyó literatura y filosofía. Que Bergamín le daba clases de composición literaria. Que luego se inclinó más por las lecturas de carácter científico. Dice que su generación tiene a España como una segunda patria, que leyeron mucho a la Generación del 98. Y a Ortega. Dice que puso de ministro de Agricultura a un arrocero porque el 90% del agua corriente se la lleva el arroz. Que normalmente tienen problemas de sequía porque el grueso del agua se va al mar. Que tienen que quitarle el agua al mar y que eso es lo que hacen los arroceros. La soja, dice, es un cultivo reciente.

–Aquí –señala un punto del paisaje– se está haciendo una facultad de veterinaria.

Dice que los viejos anarquistas lo primero que hacían era fundar una biblioteca y poner una imprenta. Que entre 1900 y 1920 en Uruguay tuvieron mucha influencia los anarquistas. Que luego dejaron el anarquismo, pero siguieron preocupados por la cuestión social. Los anarquistas, añade, crearon los sindicatos.

–Mi padre –dice– murió cuando yo tenía siete años. Vivía en una chacra muy pequeña, con mi madre. Pero empezaron a morir las chacras y se construyeron barrios obreros. Era un paisaje de overol y mameluco. Ahí empecé a politizarme. Después, en el Liceo, milité en una agrupación libertaria. Nuestro lema era: “Que te echen del trabajo por pelear, pero no por atorrante”. Los anarquistas modernos pelean por no trabajar.

Dice que el año pasado, cuando vino a España en viaje oficial, y le llevaron a La Zarzuela para ver al Rey, se dijo que aquello costaba un disparate. Que no se puede tirar la plata de ese modo cuando hay tanta gente con necesidades. Dice que en la chacra de su madre fundamentalmente cultivaban flores. Que en aquella época se cultivaba mucha flor porque había mucho culto a los muertos. Insiste en que se puede vender el aire, pero la tierra no. No hay mucha tierra así de verde en el mundo, dice mirando a un lado y otro de la carretera. Que el petróleo se agota, pero la tierra no se agotó nunca.

–Eso amarillo –dice señalando las puntas de la planta de soja– es porque llovió tanto que se perdió el nitrógeno. El nitrógeno es muy soluble en el agua.

Dice que a Juan Carlos lo mató la foto con el elefante muerto. Que lo de Corinna era más perdonable, pero que lo del elefante fue horrible.

–¿Y de qué hablaron durante aquella cena, en La Zarzuela? –pregunto.

–De la situación del mundo –dice.

–¿Y emplearon muchos lugares comunes?

–Los jefes de Estado van al baño también. Son hombres.

–¿Se imagina al Rey de España cenando en la cocina de su casa?

–Él quizá tendría dificultades para comer en mi casa, pero yo no para comer en la suya. Yo respeto y me siento a cualquier mesa, pero sé cuál es la mía.

Dice ahora que 3.000 quilos de soja por hectárea equivalen a 1.500 dólares en bruto.

–Valor neto –añade–: 500 dólares. Es rentable para un trabajo de cuatro meses.

Luego dice que creer en el dólar es como creer en los Reyes Magos. Como si fueras a un tendero y te midiera la tela con un metro de goma que pudiera estirar o encoger a su antojo. Dice que aunque él es ateo, le da mucha importancia filosófica y política a la religión.

–A mí –añade– ser ateo no me ha creado ningún problema porque soy uruguayo. Batlle era un anticlerical enorme, escribía dios con minúscula. Yo no soy anticlerical.

                                                                    ✶ ✶ ✶ ✶ ✶

Anchorena era mejor, si cabe, de lo que nos habían contado. Era el paraíso. Había, en efecto, una casa inmensa de principios del siglo XX, cuyas estancias se conservaban tal y como habían sido construidas. La inmensa cocina te retrotraía, por su decoración, a escenas novelescas de finales del XIX y los baños conservaban el suelo y los sanitarios originales. El presidente Mujica nos conducía de una estancia a otra con un gesto de incredulidad, como si, pese a haberla visitado en tantas ocasiones, aún no se creyera aquel derroche. Cuando iba a pasar el fin de semana con su esposa, se alojaban en una dependencia anexa, que en su día debió de servir para los invitados, quizá para el servicio, a la que llamaban “el hotelito”. Al pasar frente a un cuarto de baño, pregunto si puedo utilizarlo y me dice con expresión de asombro:

–Puedes utilizar el que quieras, ¡hay muchos!

Y añade:

–A la casa traemos a gente como Bush, la presidenta argentina… Luego se van, limpiamos y cerramos. Si algún día viene el Rey de España, lo traeremos aquí.

Tras tomar un refrigerio, Mujica se pone al volante de una especie de camioneta todoterreno en la que montamos también Socías y yo, y nos perdemos por la enorme finca los tres solos. Cada poco, se cruzan por delante del coche grupos de ciervos, los hay a cientos, quizá a miles. La situación nos parece un poco delirante, la verdad, ningún presidente de ninguna parte del mundo prescindiría de su seguridad en un recorrido no exento de riesgos y con dos desconocidos a bordo. En efecto, hay toda clase de árboles y de vegetación entre la que la camioneta se desliza superando milagrosamente la maleza, los surcos, la tierra mojada por las lluvias recientes.

En una de las paradas que hacemos le pregunto cuánto dinero lleva encima.

El Pepe saca del bolsillo de atrás del pantalón una vieja billetera:

Mujica en Anchorena, una finca de más de mil trescientas hectáreas que un argentino regaló al Gobierno uruguayo para que fuera la residencia de verano del presidente. / JORDI SOCÍAS

–Veinte o treinta mil pesos –dice echando un ojo al interior–. Yo hago los mandados y compro las herramientas. No tengo tarjetas de crédito, lo pago todo al contado. Una vez, hace años, fui a comprar una Vespa y me la querían vender a cuotas. Me di cuenta de que lo que me querían vender no era la moto, sino el crédito. La pagué al contado, pero no logré que me descontaran más de cien ­dólares.

La billetera del presidente de la República está llena de papelitos con notas y números, quizá teléfonos apuntados con urgencia. Observo que lleva también unos dólares.

–¿Y esos dólares?

–Ah –dice–, los llevo por si las dudas, para cuando salgo al extranjero. Pero no me los puedo gastar porque nada más bajarme del avión me llevan y me traen a todas partes. Deben de ser los dólares más viajados del mundo. Han ido a China, han vuelto, yo qué sé, han estado en todas partes.

Terminamos el viaje en una pequeña playa de la costa del río de la Plata desde la que se ve a lo lejos Buenos Aires.

Hay un pino arrancado por el viento que sin embargo ha conseguido sobrevivir hundiendo sus raíces en la arena.

–Parece mentira –dice Mujica– que no cuidemos la vida, que es un paréntesis. Tenemos toda la eternidad para no ser.

De regreso, nos enseña las vacas y las instalaciones que se han construido para ellas, pues está empeñado en convertir Anchorena en una finca productiva, de manera que con los ingresos obtenidos se paguen los gastos de mantenimiento de la finca, en la que trabajan unas veinte personas.

Terminamos la tarde en Colonia, la localidad a la que pertenece Anchorena, y desde donde salen los ferris para Buenos Aires, tomando una copa en la terraza de una cafetería. A partir de ese instante, Mujica se convierte en una propiedad de la gente que se acerca a él, lo besa, lo toca, le pregunta por Manuela (la perra tullida) o le pide que le resuelva esto o lo otro. Mujica saca el teléfono y llama aquí o allá. Parece que ha sacado la oficina fuera. La mesa de la cafetería se convierte en unos instantes en la mesa de un despacho donde el presidente toma nota de todas las solicitudes.

–Es muy importante desacralizar la presidencia –dirá luego–. Esto tiene un sentido político: acentuar el republicanismo. La distancia de los políticos con la gente está creando mucho descrédito. Y la peor enfermedad es la de la gente que no cree en su Gobierno. Cuando la gente dice: son todos iguales. Pues no.

Vista exterior de la casa de José Mujica. / JORDI SOCÍAS

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Regresamos de noche, agotados, en silencio. Creo que se duermen todos menos el chófer y yo. Cerca ya de Montevideo, nos detenemos en un peaje donde no funciona el sistema telemático. El chófer baja la ventanilla:

–Este es el coche presidencial –le dice a la chica de la cabina–. Llevo aquí al lado al presidente.

La chica dice que se les ha caído el sistema, que no podemos pasar sin pagar. Mujica, que está agotado, se inclina:

–Dejame pasar, querida –suplica.

La chica continúa dudando, dice que tiene que consultar con su jefe. Al final, pagamos.

Unos minutos después, dejamos al presidente en su chacra, donde no se ve ninguna luz, de modo que su cuerpo se pierde enseguida en la oscuridad. Se lo traga la noche con sus andares de anciano. Nuestro viaje ha llegado a su fin.

En la tapia del Cementerio Central vi un día un grafiti, con pretensiones de epitafio, que decía así:

“Ya te conté”. Pues eso, ya te conté.

Dr. Oscar Ventura, químico,investigador universitario,docente, colorado....y baterista.

Dr. Oscar Ventura, químico,investigador universitario,docente, colorado….y baterista.

PERO NO ME HAGAS MUCHO CASO
de parte del Dr. Oscar Ventura.

Tenemos un país con baja desocupación, es cierto. Pero ser cuidacoches en una cuadra o hacer “changas” o vender de contrabando en una feria cuenta como trabajo.
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Somos uno de los países con el PBI per cápita más alto de América, si no el más alto, pero si mirás las estadísticas, verás que crecimos, pero los demás crecieron más rápido.
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También es cierto que se incrementó mucho la riqueza interna en el país, pero no menos cierto es que aumentaron las personas en situación de calle y el número de asentamientos irregulares (cantegriles).
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También podes decir que entre 2004 y 2011 prácticamente no han variado nuestras posibilidades de desarrollo, porque nuestra riqueza se gasta en consumir cosas importadas. Para ser conciso, si tomas el PBI en dólares y ves cuántos barriles de petróleo o kilos de cemento comprabas en 2004 y lo comparas con los que compras ahora, vas a ver que te da menos ahora que antes, porque si bien el PBI es mayor, los precios de lo que compramos (energía, abono, materiales de construcción, etc) aumentó de la misma forma.
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Podés decir también que en los últimos 20 años los asesinatos en todo el país aumentaron un 80%, y en Montevideo entre 2002 y 2013 aumentaron 40%. O decir que el 40% de las rapiñas que se cometen en el país son responsabilidad de menores de 18 años.
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O podés hablar del presupuesto más alto de la historia para Salud Pública, Educación y Ministerio del Interior, con los más pobres resultados en cualquiera de esos rubros.
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Podés mencionar las personas que mueren en el interior por falta de ambulancias o las parturientas que tienen que viajar 30 o más kilómetros porque no tienen neonatólogos disponibles más cerca.
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Podés hablar de una intendencia que hace 25 años que está en manos del mismo partido político, que recauda más de un millón de dólares por día, pero que no puede hacer obras a menos que pida créditos internacionales.
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Podés hablar de la falla del corredor Garzón o el proyecto Gral. Flores, donde se dilapidaron millones de dólares en recursos fracasando miserablemente y con infinidad de choques, muertos o heridos.
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También podés mencionar, con las estadísticas de migraciones a la vista, que todos los años se van miles de uruguayos y que el año en que más se fueron y no volvieron fue 2010.
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O podés mencionar que Uruguay tiene una tasa de suicidios que están entre las más altas del mundo, que tenemos una de las tasas de egreso de secundaria de entre las menores del mundo, que ha reaparecido la tuberculosis, que el MSP asegura que vamos a tener sooner or later una epidemia de dengue o que es un país en el que los avances médicos no se permiten a menos que el estado pueda hacerlos primero o mejore (el robot DaVinci, la vacuna de cuello de útero).
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O podés mencionar también que el personaje del Presidente más pobre del mundo es eso, un personaje. Que es una persona que por sus posesiones e ingresos (con los que, por supuesto, hace lo que quiere privadamente, sin renunciar a ellos o devolverlos a rentas generales) hace que se ubique entre el 1% más rico de la sociedad y que entre ese presidente “pobre” y el vicepresidente “cajetilla” apenas hay diferencia de patrimonio, entre otras cosas porque son una pareja sola, sin hijos, que entre los dos ingresan más de US$ 13.000 al mes, cuando el 50% de los trabajadores uruguayos no ingresan más de $ 14.000 por mes. O, si querés, podés contar también que ese héroe revolucionario que encandila al mundo por su apego a la democracia, no trabajó en su vida (no pudo votar en las elecciones del BPS) y que su primera detención por la “autoridá” fue cuando quiso robar los fondos destinados a pagarle el sueldo a los obreros de Sudamtex. Lo de robarle los gladiolos a los japoneses lo podemos dejar de lado, porque es solo una anécdota.
Aunque claro, si pensamos que lo que Uruguay necesita es popularidad, no importa si las razones para ello son o no ciertas, podés describir la belleza de la rambla y los atardeceres con el sol cayendo sobre el cerro de Montevideo, lo fabuloso de la carne que se come en el mercado del puerto, las estancias turísticas y el dulce de leche de Lapataia, el hecho de que todos los Presidentes de Uruguay (menos uno) anduvieron y andan sin guardaespaldas y ni menciones el hecho de lo caro que está Uruguay. Atraigamos primero a los incautos y que cuando estén aquí paguen.
Pero no me hagas mucho caso. Se ve que estoy viejo y cascarrabias. Sigo siendo de los que prefiere que nos recuerden porque existe el Impulso o porque unos chicos de Paysandú o de Colonia pueden competir con los mejores del mundo o que tenemos uno de los mejores aeropuertos del mundo, diseñado por un uruguayo, y no porque tenemos un Presidente filósofo y folclórico.
Después de todo, de todo el mundo vienen a ver cómo vive Mujica, nadie viene a ver cómo gobierna.”
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Por Dr. Oscar N. Ventura. Coordinador de Vamos por un Uruguay de Futuro. BS Química, MSc Química Cuántica, Doctor en Química (Teórica y Computacional).
Esta es una las respuestas que recibió Leonardo Haberkorn, a propósito de que The Economist eligió a Uruguay “el país del año” y de la crónica sobre Uruguay que escribió Juan José Milás para El País de Madrid (“Uruguay, el país que sorprende al mundo”), una revista extranjera me pide que escriba un artículo respondiendo si hoy Uruguay es todo eso que se dice, una especie de paraíso en la Tierra.

Retrato de Uruguay, el país que sorprende al mundo …
Vídeo de (“Uruguay, el país que sorprende al mundo”► 5:25► 5:25
http://www.youtube.com/watch?v=R4AEUcLUkd8
La extensa nota se titula “Retrato de Uruguay, el país que sorprende al mundo”, y se puede leer completa haciendo click aquí
http://elpais.com/elpais/2014/03/24/eps/1395660898_932004.html